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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
Universidad de Stanford
MÚSICAS
DE ASIA
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HAYACHINE KAGURA

Introducción

El kagura sagrado es más poderoso
que cualquier palabra;
es el vigor de los dioses
que abrieron La Cueva de la Roca
”.
-de un canción
kami uta de Hayachine Kagura.


La danza en Japón es tan antigua como la era de los dioses. Se considera que el kagura celestial original, que era interpretado en el valle celestial, es el origen y prototipo de todos los rituales japoneses al igual que de las artes escénicas. Desde esas épocas remotas y a través de la historia del Japón, la danza ha jugado un papel prominente en los rituales religiosos japoneses. No solo como una parte integral de los ritos shintoístas, sino desde el estático odori nembutsu medieval hasta las danzas litúrgicas de  de las “nuevas religiones” de hoy día, la danza ha sido con frecuencia empleada como un medio energético para la innovación religiosa. Además de las obvias asociaciones con sectas religiosas, la cultura urbana desarrolló la danza artística en varias escuela de disciplina, convirtiéndose en “caminos” (dô) o vocaciones semi-religiosos. Tales tradiciones dancísticas dieron origen y se convirtieron en teatros dramáticos muy desarrollados tales como noh y kabuki. En el Japón rural, la danza siempre ha jugado un papel central en los festivales religiosos folclóricos y ricas tradiciones de danza folclórica y comunal todavía florecen en la actualidad. Sin embargo, todas las escuelas y géneros de danza, ya sean comunitarias o para escena, ceremoniales o artísticas, trazan su origen idealmente (si no necesariamente histórico) hasta el mito del kagura celestial. La escuela (estilo) Dake de Hayachine Kagura, una escuela de danza ritual del género yamabushi kagura que es el centro de este estudio, no es la excepción.

La escuela de Dake Kagura es una tradición de danza particularmente rica, centrada en el área del monte Hayachine en la prefectura de Iwate al noreste del Japón. Hoy es principalmente representada por las agrupaciones Dake Kagura y Ishihato’oka Kagura. Por su naturaleza, esta es una representación ritual de ofrenda y celebración para los dioses y un representación chamánica en la cual las deidades mismas se manifiestan sobre el escenario. En Dake Kagura, los dioses danzan para dar sus bendiciones de fertilidad, longevidad y prosperidad a la gente y para infundir en ellos sus energías vitales divinas. Dake Kagura es famoso por su danza enérgica, con frecuencia acrobática y por sus presentaciones coloridas. Es rico en estilo y repertorio y es altamente artístico tanto en ejecución como en estructura. Como un estilo de yamabushi kagura (kagura de monjes de montaña), Dake Kagura heredó la visión eclectica del mundo y las prácticas de
Shugendô, la tradición del ascetismo de montaña, y se cree que posee poderes mágicos especiales para expulsar el mal y prevenir calamidades. Este retiene su naturaleza básica de un grupo itinerante y viaja por las zonas rurales locales cargando la imagen de su principal deidad, el gongen sama, para ejecutar su magia de protección y bendición. Es invitado a celebrar festivales en santuarios shintoístas, a consagrar casas nuevas, y a bendecir y purificar a la gente y los lugares. Cada representación de Dake Kagura es una danza ritual alegre de celebración de la gente con sus dioses.

Este estudio se centra principalmente en la confluencia entre religión y danza en el contexto de la religión folclórica japonesa. La danza religiosa o danza como un vehículo de la transmisión y perpetuación de la tradición religiosa es un tema importante sobre el cual se ha comenzado a analizar recientemente pero que sin embargo merece -sin duda requiere- mucha mayor profundización. El caso de Dake kagura nos permite investigar la manera en la cual el contenido, la práctica y las actitudes religiosas son comunicadas y promulgadas a través de los aspectos performativos y estéticos de la danza, y a la inversa, cómo la danza funciona como un “texto religioso” que como todos los textos, puede ser decifrado.


La escuela Dake de Hayachine Kagura es una tradición viva, independiente de cualquier organización religiosa, y es interpretada y transmitida localmente. Aunque es una presentación única, esta escuela particular de kagura es representativa de las innumerables artes escénicas folclóricas tan extendidas por todo Japón. Así su combinación de elementos sirve para ilustrar las actitudes y prácticas religiosas contemporáneas japonesas en general. Más específicamente, esta escuela de kagura puede servir como un tema de estudio para examinar la manera en la cual la tradición yamabushi de ascetismo de montaña (Shugendô) ha influenciado la vida y cultura religiosa rural del Japón, y la forma en que sus rituales y doctrinas han sido transformados en un arte escénico. Así que este estudio está destinado a ser una adición al interés más general en el tema de la danza y la religión y para el campo del estudio de la religión folclórica japonesa, el cual está en expansión.



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Danza de los Cinco Granos

TEATRO

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