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Derechos Reservados  © Mauricio Martinez R..

LOS DIOSES VIENEN A DANZAR: UN ESTUDIO DE LA DANZA RITUAL JAPONESA HAYACHINE KAGURA

Por Irit Averbuch

1995



LA PUESTA EN ESCENA DE HAYACHINE KAGURA


El Escenario


Hayachine Kagura muestra su carácter chamánico en el propio escenario. Ya se trate del kagura-den permanente y elevado del santuario local, de un escenario improvisado que se utiliza cuando se viaja o de una habitación acondicionada en una granja privada, el escenario es siempre el mismo. Tiene exactamente 3,63 metros cuadrados (ni-ken shihō), con cuatro ramas altas de hojas verdes erigidas en sus esquinas, y está rodeado por una cuerda sagrada (shimenawa) con cuatro serpentinas de papel blanco (gohei) colgando de ella a cada lado, 16 en total. En la parte trasera del escenario hay una cortina que oculta un estrecho camerino (gakuya), del que salen los bailarines y en el que desaparecen. Tres lados del escenario están abiertos a la vista del público. El percusionista se sienta en la parte delantera del escenario, de cara al telón, y está flanqueado por dos intérpretes de platillos; los tres se sientan de espaldas al público, detrás de ellos. Desde el punto de vista del percusionista, el escenario se divide en izquierda y derecha: la izquierda se llama hidari bachi (baqueta izquierda) y la derecha migi bachi (baqueta derecha). El flautista y el narrador se sitúan detrás de la cortina, ocultos a la vista.


Dispuesto así, el escenario Kagura se convierte en un recinto ritual sagrado donde se manifiestan los kami. Hasta hace poco, el escenario Kagura se consideraba tan sagrado que las mujeres no podían pisarlo por miedo a la contaminación ritual. El escenario simboliza este mundo de humanos, donde los kami vienen de visita. El gakuya o camerino es el reino celestial de los dioses, y el telón es el marcador entre los dos reinos. El percusionista es el chamán yamabushi que, con la magia de su tambor y sus conjuros, saca a los kami de su morada y los trae a este mundo. El papel chamánico del percusionista se manifiesta visualmente al mirar hacia el telón y no hacia el público, lo que acentúa la orientación ritualista de la representación.


Esta orientación chamánica tradicional se rompe cuando el Kagura se presenta en teatros modernos (por ejemplo, como parte de festivales de artes folclóricas) donde el público se sienta sólo delante del escenario. En esos escenarios, el percusionista (tamborilero) y el intérprete de los platillos se sientan a un lado para no bloquear la visión del público. El traslado del tamborilero del centro al lateral puede demostrar, en términos físicos, el paso de un escenario religioso a otro laico. Sin embargo, los patrocinadores suelen hacer un esfuerzo para que las agrupaciones de Kagura construyan su propio escenario.


Videos:

1. "Gokoku no Mai" (Danza de los Cinco Granos)

2. "Yama no Kami Mai" (Danza del Dios de la Montana)

3. "Sanbasō"

4. "Torimai" (Danza del Gallo)