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INTRODUCCIÓN DE LA MÚSICA OCCIDENTAL A JAPÓN HACIA FINALES DEL SIGLO XX

(Apartes del Reporte presentado por Shuji ISAWA en 1883)


Historia del Instituto de Música

El Instituto fue establecido en el décimo mes del año 12 de Meiji (Octubre, 1878), y el Sr. S, Isawa, entonces Director de la Escuela Normal de Tokyo, fue nombrado Comisionado para el nuevo trabajo en el Instituto. Por tanto, él hizo la siguiente propuesta al Ministerio de Educación el día 30 del mismo mes:


“En el 5º año de Meiji (1871) nuestro Departamento publicó un nuevo Sistema Educativo para todo el país, y el propósito de nuestra Educación Nacional fue cambiado completamente. Desde ese entonces, el canto ha sido incluido en el currículum de estudios como una rama de la educación general en todos los distritos a lo largo y ancho del país, pero, si uno observa la condición real del asunto, no existe hasta ahora ninguna escuela en la cuál se enseñe canto. La causa que dificulta la enseñanza del canto en las escuelas, creo, no debe ser atribuida a la inutilidad de esta rama de la educación; más bien a los grandes obstáculos encontrados al intentar llevar a cabo esta labor. Ahora, buscando los orígenes de esos obstáculos parece que las dificultades se centran más en la selección de la música apropiada que en la dificultad de enseñar canto.

Permitame por tanto tomarme la libertad de establecer brevemente las opiniones prevalecientes sobre el asunto, las cuales pueden ser resumidas esencialmente en tres. La primera dice que, como la música es el principal medio que excita y estimula nuestras emociones, y como las pasiones humanas son expresadas en forma natural por medio de los sonidos musicales, la misma música podría ser universalmente utilizada por toda la gente, a pesar de las diferencias de país y raza; la música europea ha casi alcanzado la perfección por medio de las contemplaciones y experiencia de los últimos mil años, desde la época del sabio Pitágoras, y esta sobrepasa en gran medida a la música oriental en perfección y en belleza. Será por tanto mucho mejor adoptar la música europea en nuestras escuelas, en vez de retroceder para tomar la tarea de mejorar la imperfecta música oriental.

La segunda opinión dice que en cada país y nación hay un idioma, costumbres y usos propios, que, siendo el fruto natural del carácter de la gente y que las condiciones de la tierra no pueden ser cambiadas con el esfuerzo humano. Lo mismo ocurre con la música la cuál tuvo su primer origen en las inclinaciones de la mente humana y que por tanto ha sido preservada por cada nación. Nunca hemos escuchado de un país en el cuál la música nativa haya sido completamente suplantada por la música extranjera, y por tanto la introducción de la música europea a nuestro país debe ser un intento tan inútil como lo sería el adoptar el inglés como nuestro idioma. Por tanto sería mucho más sabio tomar medidas hacia el cultivo y mejoramiento de nuestra propia música.

La tercera opinión dice que las dos anteriores opiniones no son del todo irracionales, pero parece que corren en dos direcciones completamente opuestas, y por tanto, tomando un camino intermedio, la medida apropiada sería asegurarse de tener la mejor y más apropiada música para nuestro país, seleccionando lo mejor tanto de la música europea como de la oriental.

Aunque creo que esta tercera opinión es la apropiada, llevar a cabo esta tarea es la más difícil de todas. Sin embargo, considerando la tercera opinión como la mejor, debemos implementar el mejor método para lograr nuestro objetivo con los medios que estén a nuestro alcance y que vaya conforme a las tendencias de nuestro tiempo. Si no emprendemos dicha tarea, temiendo por las dificultades que esta implica, acaso veremos algún progreso musical en Japón?

Si tomamos medidas para adoptar lo mejor de los dos tipos de música, con el fin de mejorar el futuro de nuestra música, hay tres asuntos que deben ser considerados:


1. La recopilación y composición de piezas, tomando lo mejor de las músicas de Europa y de oriente.

2. El entrenamiento de estudiantes especiales quienes serán responsables del mejoramiento de nuestra música en el futuro.

3. La introducción de nueva música en las escuelas como una forma de probar su adaptabilidad.

Con referencia al primer punto, debemos proceder como en cualquier investigación y encontrar los puntos de acuerdo y desacuerdo entre los dos tipos de música. Por tanto considero que el primer paso a tomar es el de descubrir en qué puntos difieren la música europea y la oriental.

Ahora, comparando Hauta japonesa (canciones populares cortas) y las canciones europeas de moda, es casi imposible encontrar similitudes entre ellas, es decir que en gran medida son diferentes. Pero en la comparación de Kotouta (canciones para Koto) con algunos de los himnos europeos, se pudieron detectar algunos elementos comunes. Finalmente, la comparación de canciones infantiles japonesas con las de origen europeo muestra que existen características comunes muy similares entre ellas. Esto se debe al hecho de que tanto la música europea como la japonesa consisten de elementos similares que difieren solo en la forma de ser combinados. Por lo anterior se puede decir que hay tan solo una pequeña diferencia en las piezas de simple construcción como en el caso de las canciones infantiles, pero la diferencia aumenta a medida que la construcción se hace más compleja, como en el caso de las canciones de moda. Por tanto, las canciones infantiles y otras canciones sencillas deberían recopilarse como material de estudio, de las cuales se deben seleccionar las más apropiadas para la enseñanza en las escuelas. Para este propósito se deben emplear tanto canciones japonesas como europeas.

En cuanto al segundo asunto, se debe tener en cuenta dos objetivos para el entrenamiento de estudiantes. El primero es la teoría de la música que pertenece a una rama de la filosofía natural, y el segundo es la práctica musical que pertenece a las bellas artes. Aunque los músicos necesitan dominar tanto la teoría como la práctica, es usual que un músico aprenda principalmente la parte práctica, dejando de lado al menos parcialmente, sino en forma total, la parte teórica.

Ahora, con respecto al entrenamiento de cierto número de estudiantes es muy necesario no confundir la relativa importancia de esas dos divisiones de la enseñanza. Por tanto deberíamos enseñarles la práctica primero, y posponer la parte teórica para después.

Para lograr el objetivo anteriormente trazado se debe seleccionar cuidadosamente a los estudiantes, siendo las siguientes las cualidades esenciales:

  1º Conocimiento.

  Deben ser capaces de leer y escribir sobre temas comunes.

  Nota. Se debe dar preferencia a aquellos que entienden inglés.

  2º Edad.

  Deben ser mayores de 16 y menores de 25 años.

  3º Destrezas musicales.

  Deben tener alguna destreza en música clásica o popular.

  4º Sexo.

  Tanto hombres como mujeres.

Debería admitirse a cerca de 20 estudiantes cualificados a los cuales se debe dar entrenamiento tanto en música europea como japonesa por un período de alrededor de tres años, para que de ese modo estén cualificados para tomar parte en el trabajo de mejoramiento de la música a nivel nacional.

En cuanto al tercer tema, es decir, la introducción de la música en varias escuelas, luego de que las nuevas piezas estén elaboradas deberían usarse primero en el Departamento de Adiestramiento de la Escuela Normal de Tokyo, y en el mismo departamento y jardín infantil de la Escuela Normal de Señoritas con el fin de ver si son apropiadas o no.

Seleccionando lo mejor de estos materiales deberían compilarse cartillas y lecturas con vista a introducirlas gradualmente en otras escuelas.

Para llevar a cabo las tres propuestas antes enumeradas se requiere de un músico europeo, tres músicos japoneses, un experto en literatura japonesa, un intérprete y cinco oficiales, y el costo mensual será de alrededor de 1192 yenes.

Se debe proporcionar un edificio apropiado para llevar a cabo el trabajo pero, por razones económicas, el proyecto de establecer un conservatorio de música debe por ahora ser pospuesto. Debemos por tanto proceder inmediatamente a reparar, y si es necesario, a hacer ampliaciones al edificio existente con el fin de que se ajuste a nuestro objetivo actual. En el momento la edificación más apropiada para tal fin parece ser la casa No. 16 de Hongo, donde el doctor Murria solía vivir cuando era empleado de nuestro departamento. Las alteraciones y ampliaciones proyectadas se pueden ver en el plano adjunto, y el presupuesto necesario asciende a 3777 yenes y 55 centavos.

Lo que he explicado en las líneas anteriores es una introducción general al proyecto y a su establecimiento y logros alcanzados hasta el momento. Para asuntos más puntuales estoy listo para contestar cualquier pregunta y para proporcionarle mayor información que Ud. tenga bien a solicitar.


Su más humilde servidor

  S. Isawa