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Los Nativos del Japón

LOS AINU Y SU CULTURA: CONSIDERACIONES CRÍTICAS PARA EL SIGLO XXI

Entrevista a Chisato (“Kitty”) O. Dubreuil

Por Jean Miyake Downey y Rebecca Dosch-Brown


1. Los Orígenes de los Ainu y su Cultura

1.7. Los Ainu y el Hombre de Kennewick


Pregunta: Algunos especialistas piensan que el antiguo hombre de Kennewick, cuyos huesos fueron encontrados en el Estado de Washington, era un Ainu. Cuál es su opinion?

C. Dubreuil: La historia del Hombre de Kennewick con sus intensa batalla legal por parte de varias tribus indias y sus “aliados”, las afectadas agencias gubernamentales federales, estatales y locales, en contra de los científicos, es tan compleja que creo que se necesita una pequeña introducción. En julio de 1996, dos estudiantes universitarios encontraron algunos huesos humanos en las riveras del río Columbia en Kennewick, en el Condado de Benton en Washington, que es la parte sureste del estado. Los estudiantes llamaron a la policia y la policia llamó al antropólogo forense James Chatters y lo llevó hasta el sitio. Inmediatamente Chatters supo que los huesos eran antiguos pero no tenía ni idea de qué tanto. No solamente eran antiguos sino que no parecían ser los huesos de un indígena americano. Chatters y una colega, Catherine MacMillan, una antropóloga física, estaban convencidos de que era una persona blanca. MacMillan examinó minuciosamente el cráneo y otros huesos y declaró que los huesos eran de un hombre caucásico que murió a los 45 o 50 años de edad. Ellos escanearon el hueso pélvico y encontraron una punta de lanza de piedra incrustada.

En agosto se enviaron muestras de los huesos a la Universidad de California en Riverside para datarlos por el método de radiocarbono y los resultados fueron asombrosos! El Hombre de Kennewick, como se le llamó, era de hace aproximadamente 9.300 años con una certeza del 95%. Las noticias del descubrimiento y su edad sin duda levantó el nivel de excitación en la comunidad científica, pero principalmente levantó a un grado elevado la ira de todos los grupos indígenas de la zona, incluyendo la tribu india Umatilla en Oregon. Ellos creían que el Hombre de Kennewick era un indígena y uno de sus ancestros. Apoyando la posición de los indios Umatilla estaba el Cuerpo de la Armada de Ingenieros, que había vigilado la tierra federal donde se hizo el descubrimiento. Los Umatilla estaban tan molestos porque los huesos se habían enviado a la Universidad de California en Riverside. Los Umatilla llamaron a las otras tribus de su confederación que incluía a los Yakima, la banda Wanapum de los Yakima, la Confederación de Tribus de Colvilles y los Nez Perce, presionaron bastante a los Cuerpos de la Armada de Ingenieros, quienes estaban trabajando desde la perspectiva india, para que repatriaran al Hombre de Kennewick para ser enterrado bajo el Acto de Repatriación y Protección de Tumbas de Nativos Americanos (NAGPRA en su sigla en inglés). Pronto el Departamento de Justicia de USA y el Departamento del Interior también apoyaron a los Umatilla y a los demás en su posición usando el NAGPRA.

Inmediatamente las tribus denunciaron a Chatters y sus seguidores, que ya incluía a científicos del Smithsonian y otras instituciones académicas, acusándolos de ultrajadores de tumbas y declarándolos responsables de violar el Acto de Protección de los Recursos Arqueológicos (ARPA en su sigla en inglés). En resumen, las tribus querían enterrar los más pronto posible al Hombre de Kennewick sin que hubiera investigación científica sobre los huesos. Al mismo tiempo los científicos del Smithsonian y varios antropólogos universitarios querían los huesos para investigación sin las engorrosas restricciones del NAGPRA. Todos sabían que si el Hombre de Kennewick era enterrado con los rituales ceremonial Umatilla, la recuperación de los huesos para investigación científica sería extremadamente difícil sino imposible. Se presentó una demanda dirigida por Douglas Owsley del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian en septiembre de 1996, y luego de dos años de intensa discusión legal, los demandantes ganaron el derecho a seguir examinando los huesos. El grueso veredicto de 71 páginas de la Corte Distrital en Oregon se publicó en agosto 30 de 2002. Los huesos del Hombre de Kennewick están ahora alojados en el Museo Burke en el campus de la Universidad de Washington en Seattle, Washington. Lo más importante es que la victoria estableció un precedente para cualquier descubrimiento de naturaleza similar en el futuro. No se esperaba que se pudiera pasar por encima del NAGPRA.

Fue la primera investigación sobre la etnicidad del Hombre de Kennewick la que generó la cuestión. Desde el comienzo James Chatters y otros antropólogos físicos creían con seguridad que los huesos no eran de un indígena americano. Las tribus hicieron la lucha usando las historias orales sobre el origen de los Umatilla. Owsley y los demás usando entonces estas historias orales en contra de la tribu! Los científicos pudieron probar que los huesos eran más antiguos que las historias orales de los indígenas americanos en la zona, miles de años anteriores. Claramente las historias orales nativas eran la parte más importante del caso presentado por los científicos. La corte estuvo de acuerdo con los científicos.

La primera posible conexión con los Ainu parece haber surgido por primera vez en julio de 1996, en una hipótesis presentada por Richard Jantz de la Universidad de Tennessee. Respaldando a Jantz estaba C. Loring Brace de la Universidad de Michigan, quien, habiendo visto una fotografía de Chatters sosteniendo el craneo del Hombre de Kennewick, creyó que el cráneo lucía como el de un Ainu. (Sin embargo, dada la edad del Hombre de Kennewick, llamarlo Ainu sería equivocado. Se le debería reconocer como poseedor de una herencia Jômon). Doug Owsley, quizás el más respetado científico de huesos en Norte América estaba de acuerdo con que esta era definitivamente una posibilidad, pero estos especialistas también ofrecieron otras posibilidades: que el Hombre de Kennewick pudo ser un poblador de la Isla de Pascua, un Moriori o un polinesio. Por alguna razón estas y otras posibilidades casi nunca se mencionaron en la prensa. La posibilidad de que el Hombre de Kennewick fuera un Ainu fue adelantada por un artículo en el número de diciembre de 2000 de la National Geographic, que contenía una sección de dos páginas mostrando al Hombre de Kennewick. Es difícil de cuestionar al más experto en huesos, de uno de los mejores museos en el mundo, sobre las afirmaciones aparecidas en una de las revistas más respetadas de USA. Nadie dijo que el Hombre de Kennewick fuera absolutamente Ainu, pero no se mencionó a ninguno de los otros grupos.



Mi esposo y colega de investigación David entrevistó a Chatters varias veces mientras estábamos en el Smithsonian. Aparte de que la edad del Hombre de Kennewick es increíble, es la etnicidad la que es extremadamente importante. Pudo en verdad el Hombre de Kennewick ser Ainu/Jômon? Basada en mi investigación, al tiempo que es improbable, creo que en verdad es posible. Si es así, probablemente provino de los Ainu de las islas Kuriles o de los Ainu de Kamchatka. Él tuvo los medios para llegar hasta la Costa Noroccidental en una gran canoa a través de las islas Aleutianas, una ruta mucho más probable que a través del Estrecho de Bering. Luego pudo haber viajado hacia el sur a lo largo de la costa hasta lo que es hoy el Estado de Washington y luego desplazarse corriente arriba por el río Columbia hasta lo que es hoy Kennewick en Washington. Dada la localización donde se encontró al Hombre de Kennewick, es interesante que ninguno de los bandos opuestos en el pleito o la prensa preguntara dónde en realidad murió. Pudo haber fallecido cerca a cualquier río a cientos de millas al este y su cuerpo haber sido transportado por las aguas que desembocan en el río Columbia. Esto habría sido especialmente cierto si falleció en primavera cuando los ríos estaban en su corriente máxima. Por supuesto que no habría sido de la mayor prioridad para ninguno de los demandantes el poner en discusión este tema, especialmente para las tribus.



Desafortunadamente las acciones del gobierno de USA complicaron e hicieron casi imposible la identificación por ADN. Por ejemplo, luego de que se le obligó a Chatters a devolver los huesos, algunos de ellos comenzaron a desaparecer estando bajo vigilancia de diferentes alas gubernamentales. Algunos fueron robados tal como la mayoría de las partes de los dos fémures, pero otros se perdieron o fueron destruidos por investigadores del gobierno, incluyendo partes de una tibia, unas cuantas costillas y varios huesos de las manos y los pies. Es inexcusable la pérdida de cualquier hueso. Algunos creyeron que Chatters se había robado los huesos pero no existía prueba de ello. Chatters y otros que trabajaban con él fueron presionados por la Oficina Federal de Investigación (FBI) y al menos una persona tuvo que someterse a la prueba del detector de mentiras. El comportamiento posterior de Chatter apoyaba su inocencia. Durante dos años luego del hallazgo, Chatters iba a caminar por las laderas del río donde se habían encontrado los huesos. Él encontró más huesos y los entregó a los oficiales del gobierno como lo exigía una orden de la corte.



Debido a la importancia de identificar quién “era” el Hombre de Kennewick, Chatters y otros del equipo del Smithsonian que fueron a la corte, presionaron al gobierno en el tema del ADN. Existen todavía muchos huesos que permitirían un buen estudio del ADN. El hecho de que no se haya llevado a cabo la prueba del ADN no es un problema de tecnología; la tecnología necesaria para la extracción del ADN de huesos antiguos ya está disponible hace varios años. El problema recae en las agencias gubernamentales. No solo el gobierno le dio largas al asunto usando un helicóptero y una grúa ordenando que cubriera la zona con cientos de toneladas de roca y tierra, e inmediatamente plantaron muchos árboles de olivo ruso que crecen rápido. El sitio fue enterrado! No se descubrieron más huesos del Hombre de Kennewick!



La cuestión aquí es por qué las diferentes agencias del gobierno, incluyendo ciertos partidos en la Casa Blanca, estaban tan determinados a entregarle el Hombre de Kennewick a lo Umatilla? Por qué ignoraron la evidencia científica? Por qué hicieron imposible el examen de ADN? El gobierno sabía que la edad del Hombre de Kennewick estaba más allá de la duda y que él no era nativo americano. Nuestra opinión es que si se probara que el Hombre de Kennewick era Ainu, o de algún otro origen no nativo americano, las bases para todos los tratados “Nativo Americanos” serían atacados. El titulo Nativo Americano ya no aplicaría. Mi esposo, parte Mohawk y parte Huron, cree firmemente que todos los tratados correrían peligro y que los “luchadores anti-indígenas”, la gente que siempre ha estado tratando de romper los tratados indios, presentarían cientos si no miles de demandas legales, acciones legales que las tribus nativas no estarían preparadas para enfrentar. Al pedir que el Hombre de Kennewick esté bajo el NAGPRA, el status quo se mantendría. Claramente estaba en el interés de las tribus el pelear por el NAGPRA. Aun cuando los problemas son increíblemente complejos, creo que en algún momento el ADN del Hombre de Kennewick identificará su origen y que esto se filtraría hasta el público, que conducirá a consecuencia graves. La historia es demasiado grande como para que permanezca en secreto.



Aparte de los problemas que enfrentarían los Nativos Americanos, que pasaría si el Hombre de Kennewick fuera Ainu/Jômon, cómo afectaría esto a los Ainu de hoy? Se multiplicaría inmediatamente el interés por los Ainu por miles alrededor del mundo, pero especialmente por parte del gobierno japonés. De un momento a otro los Ainu serían “Tesoros Nacionales” y los Ainu reinarían con supremacía. Esto ubica a los japoneses en America en una época muy temprana y ocasionaría cambios interesantes en la comprensión histórica. Aún más interesante es la pregunta que nadie está haciendo. Si el Hombre de Kennewick es Ainu/japonés, sería creíble que llegó tan solo a América del Norte? I creo que sería físicamente imposible. Esta ya no es una pregunta retórica. Aunque hay una gran diferencia en el tiempo, el trabajo de Grant Keddie o George I. Quimby ha demostrado que barcos japoneses dañados fueron arrastrados por las tormentas oceánicas y que terminaron en la costa americana y canadiense a comienzos del siglo XIX. Aunque este descubrimiento fue importante, las “llegadas” de estos barcos eran eventos raros e impredecibles. Como lo he sugerido en publicaciones anteriores, creo que los viajes de oriente a occidente de los Ainu y los Aleutianos empleando las islas Aleutianas como puntos de paso fue un hecho común. En cualquier caso, para aquellos de nosotros que creen en los viajes transpacíficos de nativos de épocas remotas es una idea excitante.