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Los Nativos del Japón

LOS AINU Y SU CULTURA: CONSIDERACIONES CRÍTICAS PARA EL SIGLO XXI

Entrevista a Chisato (“Kitty”) O. Dubreuil

Por Jean Miyake Downey y Rebecca Dosch-Brown


1. Los Orígenes de los Ainu y su Cultura

1.2. Preconceptos


Pregunta: Qué otros preconceptos existen acerca de los Ainu?

C. Dubreuil: Siempre me sorprende el número de japoneses que creen en el origen mitológico de los Ainu, y el que más prevalece es el de que descendemos de los perros. Si a cosa no fuera tan seria seria graciosa. Las personas que discriminan siempre encontrarán razones para acomodar sus creencias dentro de sus prejuicios, no importa lo ridículos que sean los argumentos.

Otro mito sobre el origen el cual está perdiendo credibilidad es el de que los Ainu son algún tipo de tribu caucásica perdida. El mito fue creado por los primeros investigadores europeos a partir de la mitad del siglo XIX, y ya que esta era la respetable visión de los europeos, este mito todavía se puede encontrar como un hecho en algunos textos y libros de referencia. Existen algunas bases legítimas para este “error”. Los Ainu de dicha época no lucían para nada como japoneses. Los Ainu eran musculosos con la piel oscura similar a la de los franceses o italianos oscuros. Eran muy peludos, con pelo grueso y ondulado, barbas abundantes y con mucho vello corporal. El color de los ojos era en general café, pero podía ser azulado o verdoso, sin duda con cierta influencia rusa. Más importante aún es que se decía que los más jóvenes no tenían el lunar azul mongol en la parte baja de la espalda. Hoy día, debido a los matrimonios interraciales con los japoneses no siempre se encuentran los rasgos descritos anteriormente, pero yo por ejemplo tengo pelo ondulado grueso y en verano la piel se me pone muy oscura, mis ojos lucen más de tipo europeo y la forma de mi cuerpo luce más bien musculosa. Por todas estas razones durante mi juventud recibía con frecuencia burlas como “dojin”. Mientras que en el diccionario esta palabra significa “nativo”, es con frecuencia utilizada en forma peyorativa.

Una idea equivocada muy importante tiene que ver con el oso, el dios de las montañas. Algunas personas piensan que debido a que al oso se le sacrifica en forma ceremonial en el “iyomante”, la ceremonia de despedida al espíritu, esto es un sacrificio a un dios. NO LO ES! Nosotros creemos que el oso ES un espíritu celestial, disfrazado como oso (u otra criatura viva), que viene hacia la gente con sus regalos de comida y abrigo. La muerte del oso libera el espíritu, permitiéndole retornar a la tierra del dios. Me han preguntado sobre el uso del término “tierra del dios” como algo opuesto al término más familiar de “la tierra de los dioses”. Para nosotros la “tierra del dios” se refiere a la tierra que pertenece a los dioses, mientras que “la tierra de los dioses” sugiere una cualidad más efímera. Creemos que el uso del término elimina cualquier ambigüedad sobre la tenencia de la tierra del dios.

La creencias espirituales de los Ainu son complejas y no se acomodan a la definición habitual de animismo, ni son una forma de Shintoísmo. Kamuy-mosir, la tierra de los espíritus de los Ainu, está en un camino separado paralelo a la tierra humana (Ainu-mosir). Existe una relación diferente entre los espíritus celestiales y los humanos. Los Kamuy (dioses) envían regalos buenos y malos a los humanos dependiendo de cómo los humanos tratan los regalos de los dioses. Es importante entender que nosotros no adoramos a la naturaleza en si. Todas las cosas en la naturaleza son espíritus enviados a los Ainu mosir disfrazados de osos, árboles, viento, etc. Hay una gran diferencia entre lo que creen los Ainu tradicionales y aquellos que siguen las creencias Shintoístas. En la tradición Ainu todas las actividades estaban basadas en el respeto por los dioses. Si los humanos no fueran respetuosos, los  dioses demonios (wen-kamuy) enviarían estragos a la gente. Un ejemplo sencillo: si una aldea es respetuosa hacia los kamuy, recibirían una suave lluvia para sus pequeños jardines, si no, serían visitados por un diluvio de cien años. Los Wen-kamuy son muy recursivos y no se les puede tomar a la ligera. En la actualidad la mayoría de Ainu son budistas pero con una gran parte de los sistemas de creencias Ainu incorporadas. Hay algunos Ainu que son cristianos, principalmente entre los Ainu de Asahikawa.