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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
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PROTOTIPOS DEL NOH

por Yoshinobu INOURA ©


1. En la Corte Imperial


Era natural que en la corte imperial, donde la dignidad y la gracia se consideraban como lo más importante, que el arte teatral que recae fuertemente en la conversación no prosperara. Pero con frecuencia se disfrutaba de diálogos en pequeña escala. Por ejemplo, aquellos que perdían en competencias tales como el concurso de poesía (uta-awase) o el concurso de flores (kusabana-awase), se les exigía que hicieren algo como castigo y con frecuencia estos imitaban los actos de zae no onoko de Mikagura y viejas artes populares misceláneas. Estas también eran presentadas con frecuencia como entretenimiento en las las fiestas informales que estaban en boga por la época. En el siglo XII, cuando la formalidad de la corte imperial se estaba debilitando, se tomaba a veces demasiada libertad en nombre de la imitación en los ensayos (shurai) de los eventos anuales (sechie) más importantes -por ejemplo, un individuo sentandose en el trono del emperador y el maestro y criado intercambiando posiciones en las familias de los lores. Aun cuando no se perpetraran tales giros extremos, los ensayos llegaron a ser a veces oportunidades para la recreación, y la gente se deleitava al improvisar usando diferentes trajes y otros elementos. En el diario de un noble que data de 1280, se describe que durante un viaje él fue el perdedor en el ¨concurso de cuchillas¨ y lo obligaron a interpretar una pieza de Sarugaku Noh llamada Go (ajedrez) e Investigación en la Corte de un Gobernador Local (Honjo no Monjaku), una pieza Furyu.

Furyu era un tipo de teatro interpretado con el uso de trajes elegantes y acompañado por música hayashi. La representación consistió posiblemente de actos de imitación sencillos, pero las piezas originales fueron, como se describe más adelante, obras con una naturaleza altamente dramática, con mucho diálogo, estructura sólida y muy rico en variedad de contenido, particularmente de tipo conflictivo.

Originalmente la palabra furyu significaba algo urbano y elegante. Después del período Heian también se usó para algunos artículos estéticos tales como trajes que expresaban el sentimiento inherente en las leyendas y poemas antiguos, y finalmente llegó a referirse a desfiles lujosos, procesiones con trajes elegantes y danzas en grupo. Tal festividad de Furyu se hizo muy popular a partir de finales de Heian y hasta el período Kamakura y con alguna frecuencia la corte emitió órdenes prohibiendo Furyu. El Furyu de Ennen surgió de la tradición para convertirse en un arte religioso especial de los templos. Algunas de las danzas Furyu todavía existen en algunas representaciones provinciales.

La obra Investigación en la Corte del Gobernador Local fue interpretada por bailarines de Bugaku en Narasaka con ocasión de la visita del mensajero del emperador al regreso a Kyoto luego de asistir a un festival en el Santuario Kasuga en Nara. Es una representación que imita el juicio de un ladrón por parte de la policía. Existe un recuento detallado de la obra y se encuentra en el Gyokuyo, el diario de un noble que data de 1178. Hay seis personajes en al obra: el magistrado (hogan), el inquisidor en jefe (kado no osa), quien se encarga de casi todo el cuestinamiento, sus dos asistentes, el ladrón y la esposa del ladrón. Es una obra en un acto y una escena; la escena es el cuarto de la oficina policial (kebiishi-cho). Desde el punto de vista de los personajes y el contenido, está dividida en cuatro partes. (1) El magistrado y el inquisidor en jefe entran a escena y se presentan, y el magistrado toma su lugar que está frente al mensajero imperial. (2) Los dos asistentes del inquisidor traen al ladrón, quien contesta, declarandose no culpable. (3) La esposa del ladrón es traída y cuestionada, pero asegura ser ignorante de los hechos y le pide a los policías que cuestionen a su esposo. (4) Cuestionan de nuevo al ladrón pero como contesta lo mismo que antes, lo someten a torturar. Luego, para asombro de todos los presentes, este revela que tanto el anterior gobernador de la provincia de Izumi como el magistrado, quienes están ahora sentados frente a él, conocen muy bien los hechos sobre la pérdida del tesoro. Finalmente el ladrón es enviado a prisión y la obra termina.

Esta obra es excepcional por la técnica de conducir gradualmente al clímax, y por el uso de un desarrollo inesperado, al igual que por la agudeza de su sátira social. También es notable porque los intérpretes eran bailarines profesionales de Bugaku y que el contenido de la obra admitió un tratamiento cómico y un analisis psicológico. Además, el magistrado no era un bailarín sino un verdadero oficial. Aunque era claro que él no era el verdadero villano, su presencia aumentó el grado de sorpresa. En un sentido fue un entretenimiento altamente efectivo creado por el magistrado para su superior, el mensajero imperial. Aunque en es muy probable que fue interpretada en un estilo muy similar al del teatro medieval, esta obra contenía en sí el potencial de sobrepasar al teatro medieval y de desarrollarse como teatro moderno.

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