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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
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La Música en el Teatro Kabuki

Por William Malm ©


La Música

3. La Música para Indicar Lugares


Existe música en Kabuki tanto para locaciones generales como para locaciones muy específicas. Tanto el conjunto en el escenario como el conjunto de trasescena pueden contribuir a la identificación musical de un lugar. La música del tambor odaiko es un buen ejemplo para comenzar. los patrones más obvios del tambor odaiko para locaciones generales son el sonido de las olas (nami no oto) para escenas junto al mar y el sonido del agua (mizu no oto) para los ríos. El patrón para tiempo (toki no oto) es menos obvio en sus implicaciones ya que se usa para describir una escena dentro de un castillo o un fuerte en donde se indican las horas con el tambor. El sonido acelerado en las montañas (yama oroshi), aunque usado con frecuencia en ese tipo de escenas, es menos definido ya que es usado con frecuencia antes de escenas de acción violenta. También llena el intervalo en el que se cambia el escenario en una pieza dramática. Se puede escuchar una indicación más especifica de una escena de montaña en el patrón kodama (eco) interpretado por dos tambores ko-tsuzumi que imitan el eco de los sonidos en un valle.

Existen docenas de piezas geza hayashi que pueden ser usadas solas o en combinación con varios aikata para determinar la locación de una escena. Las indicaciones más comunes son para escenas en palacios, mansiones, o la casa de un guerrero, y también para escenas en el campo, cerca al mar y en poblados. Además la música puede indicar que una escena se lleva a cabo en frente de un santuario, un templo o en barrio de burdeles. Aquí encontrarán algunos ejemplos representativos para cada caso.

Sin duda la música más común para un palacio es el interludio kangen, que representa el sonido de la música cortesana imperial (gagaku). Se tocan cuerdas dobles en el shamisén para dar un sonido más "denso" mientras que el odaiko se toca lentamente con patrones libres para darle más peso al sonido. Kangen se escucha más comúnmente en la apertura de una escena o como fondo a diálogos largos (serifu) de personas de la nobleza. La pieza geza sogaku se puede usar en escenas en el palacio imperial al igual que en algunas secciones en escenas en grandes santuarios o en aquellas que implican nobleza. Se puede usar por ejemplo en la apertura de Momiji Gari ya que se supone que la dama proviene de la corta aunque en realidad ella es un demonio. La pieza sogaku emplea una combinación más bien inusual de instrumentos en un intento por hacer una imitación más directa de la música de la corte. De particular interés son las flautas sogakubue (o beebeefue). Estos instrumentos no tienen una afinación definida (son más bien como pequeños objetos sonoros, no instrumentos propiamente dichos) y cuando se tocan dos o tres juntos en combinación con la flauta noh producen una buena imitación de la sección de vientos de una orquesta de la corte. Sogaku usualmente aparece en la apertura de escenas tales como Kinden no dan de la obra Imoseyama Onna Teikin.

La forma más común de representar una mansión o la casa de un guerrero es usando una imitación de la música de noh. La mayoría de estas imitaciones son versiones cortas de piezas de danza estandar de noh tales como chu no mai, haya mai, jo no mai y gaku. Por ejemplo, tanto jo no mai como haya mai se usan en el tercer acto de Chushingura. En kabuki es posible adicionar un aikata de shamisén del mismo nombre a la música hayashi de noh, y se pueden tocar algunos golpes pesados en el odaiko como se hizo en kangen con el fin de agregar un mayor sentido de dignidad. El tambor taiko y la flauta de noh en combinación con el odaiko y un posible interludio de shamisén a veces ejecutan la pieza midare para indicar una escena en una mansión, pero esto se hace tan solo cuando un personaje femenino va a entrar, como ocurre en la escena Masaoka Chugi no Dan de la obra Meiboku Sendaihagi.

Además de estas señales de tipo percutivo, existen varias aikata de voz y de shamisén que pueden aparecer para representar una escena en un palacio. Entre estas, kotouta es de especial interés ya que se usa para representar a alguien que canta en el palacio con el acompañamiento de una cítara koto. En algunas producciones se usa en verdad música de koto.

Las escenas de aldeas frecuentemente abren con un interludio cantado que tiene sabor a canción folclórica. Tambores folclóricos tales como okedo y el taiko habitual tocado con dos baquetas más el gong de mano atarigane le dan un toque adicional. La selección de canciones es muy grande, aunque están tradicionalmente ligadas a obras específicas como por ejemplo Otsu Hachome to Iute para Domomata Shogen Yakata.

Canciones costeras (hamauta) se combinan usualmente con el patrón del sonido de las olas (nami no oto) en el tambor odaiko. Al igual que la mayoría de aikata para locaciones, tales canciones tienden a aparecer durante la apertura de la cortina o en el deha propiamente dicho cuando alguien entra por la pasarela hanamichi. Lo mismo se puede decir de las canciones de cargadores (magouta) que son usadas para indicar escenas de montañas. El tambor odaiko usualmente realza la idea de la montaña al tocar yama oroshi al tiempo que se escuchan los sonidos de las campanas del caballo (ekiro). La más conocida de estas canciones es Hakone Hachiri (Ocho Millas -ri- a Hakone). Esta se emplea tanto al inicio como al cierre de Suzugamori.

Tanto las piezas de época como las sewamono con frecuencia tienen escenas de santuarios shintoístas o de templos budistas. En sewamono la forma más común de indicar musicalmente tal locación es con el uso de una pieza de festival shintoísta tales como shoden o shichome interpretadas por dos tambores taiko (usando dos baquetas), el odaiko, un gong de mano (atarigane) y una flauta de bambú. La pieza miyakagura se puede encontrar en cualquiera de los dos tipos de obras y emplea en el conjuntocimbalos (chappa) en vez del gong de mano, ya que los címbalos se escuchan con frecuencia en el acompañamiento de danzas más formales (kagura) de santuarios. Una aikata cantada llamada miyauta también puede ser usada en lugar de esta pieza de percusión o junto con esta. El patrón ongaku cuando es interpretado por el tambor odaiko, la flauta noh y la campana de mano budista (rei) indica que la escena es un templo como también ocurre con kasai nembutsu interpretado por el taiko y el pequeño gong de madera matsu mushi mencionado anteriormente. Aquí este representa no el sonido de un insecto sino el acompañamiento usado frecuentemente cuando los devotos budistas repiten sus oraciones en casa. Hay un aikata que también puede ser usado con este patrón. Otro aikata budista es llamado mokugyo iri porque usa el gong con endidura que tiene la forma de la boca de un pescado (mokugyo) que se escucha con frecuencia en las ceremonias budistas.

Existe un patrón geza para el tambor odaiko y para un gong con una protuverancia (dora) que se conoce como meditación zen (zen no tsutome) y también un aikata con el mismo nombre. Además de sus efectos obviamente budistas, estos pueden ser usado para representar escenas de serenidad tales como la apertura de la pieza nagauta Shizu Hata Obi en la que el patrón geza se puede escuchar en el fondo de un preludio instrumental (maebiki) dibujando el tranquilo fluir del río Sumida en Edo. Es justo de este preludio del cual los músicos de shamisén de geza tomaron su aikata para zen no tsutome que a su vez puede ser usado para escenas budistas. Este es tan solo uno entre muchos ejemplos en la música kabuki sobre los sutiles intercambios de materiales y significados. Sin embargo, para todos estos refinamientos la señal más efectiva para un templo en kabuki es simplemente el sonido de una gran campana de templo (hontsurigane).

Escenas de poblados son comunes en sewamono y tienden a ser introducidas por aikata derivados de la música popular del período Edo, música folclórica música de geishas tal como hauta. Entre los diferentes tipos de canciones de poblados escuchadas en kabuki, algunas de las más interesantes son keikouta (canciones de lecciones de música), ameyauta (canción de la tienda de dulces) y yotsudakeuta. La primera da la impresión de que los sonidos de las lecciones de música de las geishas se filtran hacia afuera de las casas, mientras que la segunda se refiere a uno de los tipos comunes de vendedores encontrados en las calles. La tercera se refiere a un set de cuatro castañuelas de bambú (yotsudake) que es usado con frecuencia por vendedores ambulantes. El último aikata es acompañado por el sonido de estas castañuelas, mientras que ameya es respaldada por el acompañamiento de una danza de león conocida como magosa o por el patrón llamado ameya en el cual un intérprete emplea un pequeño gong y un tambor. Esta es una imitación del tipo de música usado frecuentemente por vendedores ambulantes incluso hoy día. Los acompañamientos de percusión para las canciones de lecciones de música son shoden, piezas estandar hayashi de festivales, y kakubeidaiko, un remanente del kabuki de la música callejera de Edo.

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