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Derechos Reservados  © Mauricio Martinez R..

LA HISTORIA DEL KABUKI

por Toshio KAWATAKE ©



6. Modernización


Con la entrada de Japón a la era moderna se importaron al país las costumbres, cultura, artes y teatro de occidente, generando cambios en el Kabuki. En resumen, se hizo evidente una tendencia hacia la occidentalización del Kabuki. Sin embargo, esta tendencia fue particularmente fuerte durante los primeros veinte años de la era moderna de Japón (1868-88). En esa época Kabuki era la única forma teatral activa que seguía evolucionando y cambiando con los tiempos y por tanto estaba respondiendo a la nueva tendencia que estaba surgiendo.


Fue el teatro Kabuki el que más fluidamente estaba absorbiendo estas influencias. En 1872 se empezaron a instalar sillas de tipo occidental. El recinto del teatro adquirió mayores proporciones, las luces eléctricas vinieron a reemplazar a las lámparas de gasolina y la maquinaria escénica se mecanizó.


Sin embargo, debido a que los temas, estilo de actuación y método de producción de las obras Kabuki ya habían sido establecidos con firmeza a través de patrones definidos, el cambio en estas áreas fue excesivamente difícil. Por supuesto fueron escritas y producidas obras de acuerdo a los principios racionales y a verdades históricas, al igual que obras que incluían elementos occidentales. También hubo experimentación en los estilos de actuación imitando el comportamiento cotidiano, y surgieron opiniones que declaraban que el onnagata debería desaparecer en favor de las actrices. Sin embargo, al final estos cambios probaron ser imposibles para los actores y escritores que estaban acostumbrados a seguir las tradiciones del período Edo y además los seguidores del Kabuki no aceptaron las innovaciones.


Posteriormente en 1888 surgió en Japón una forma completamente nueva de teatro contemporáneo, Shimpa, como medio para las obras que describían la vida en la sociedad moderna. Esto condujo a un movimiento más bien fuerte llamado Shingeki, que surgió en 1909 tomando como base los conceptos y estilos del teatro contemporáneo occidental, con el fortuito resultado de convertir al Kabuki en una forma teatral "clásica". Este cambio también fue un resultado de la muerte del escritor Kawatake Mokuami en 1893 y las de Ichikawa Danjûrô IX y Onoe Kikugorô V en 1903.



Durante la Segunda Guerra Mundial el Kabuki continuó existiendo como una forma clásica. Por uno o dos años durante la Ocupación de posguerra las obras que tenían que ver con venganzas y torturas y particularmente las que incluían sacrificios de mujeres y niños fueron consideradas inapropiadas y se les prohibió o restringió su presentación. Pero una vez se comprendió que esta forma de teatro clásico casi no tenia paralelos en el mundo, en poco tiempo se eliminaron las restricciones y el Kabuki continuó prosperando.


Con el mejoramiento y desarrollo del transporte y las comunicaciones desde el final de la guerra, el potencial del teatro en relación al intercambio cultural ha sido altamente estimado y por tanto han habido muchas presentaciones de Kabuki en el exterior. En particular en 1960 para conmemorar el Centenario de Amistad entre Japón y los Estados Unidos, la Sociedad Cultural del Japón (Kokusai Bunka Shinkokai, en la actualidad La Fundación Japón) con la cooperación de la compañía Shochiku que es propietaria del teatro Kabuki-za en Tokyo, organizó presentaciones de Kabuki en Nueva York, Los Ángeles y San Francisco, recibiendo comentarios muy favorables y llenando los teatros en cada una de esas ciudades. Al siguiente año el Kabuki visitó la Unión Soviética y en 1965 fue a Alemania Occidental, Francia y Portugal, de tal forma que el teatro japonés llegó a muchas ciudades occidentales. El escritor de estos textos acompañó a los grupos en tres ocasiones y puede dar testimonio del hecho de que la recepción favorable dada al Kabuki no se debió tanto a su apariencia exótica sino más bien al alto valor dado como forma teatral por el público y la crítica occidentales.


En 1966 se construyó el Teatro Nacional en un lugar muy cercano al foso que rodea el Palacio Imperial en el centro de Tokyo. El Kabuki, a través del Teatro Nacional y del teatro Kabuki-za, tiene unas bases firmes para seguir adelante como una forma teatral netamente japonesa.

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