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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
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EDODAI KAGURA



Kagura, que quiere decir literalmente “entretenimiento para los dioses” se emplea todavía en muchas regiones de Japón durante fechas específicas del año con el propósito de expulsar a los malos espíritus y pedirle protección a los dioses de la naturaleza.


Edodai Kagura, que fue designado como Patrimonio Cultural Folclórico Intangible de Tokyo (llamada antes Edo), también tuvo ese propósito pero en la actualidad se presenta como una forma de entretenimento.


Se cree que "Daikagura" se inició durante la Era Heian. Hay dos teorías respecto de su origen. La primera asegura que "Daikagura" surge en la región Atsuta de Owai en la Prefectura de Aichi, mientras que la segunda establece que el origen es en Ise, en la Prefectura de Mie.


Durante el periodo Edo, "Daikagura" experimento su mas alta popularidad. En ese momento, un gran numero de creencias religiosas sólidas ganaron fuerza en los templos de Ise y Atsuta. La gente deseaba ansiosamente rendir culto en estos templos a lo largo de su vida; de esta forma empezó un periodo de peregrinación a nivel nacional. Como el fervor religioso crecía, los artistas que trabajaban en estos santuarios se dirigieron a Edo y a otras áreas de Japón para representar propiamente el Shishimai (baile exorcista del León), distribuir amuletos y divertir a las masas con sus habilidades titeréscas como una forma de entretenimiento. Paulatinamente, un numero de ejecutantes se estableció en Edo, creando los orígenes de la actual Compañía Edo-Daikagura.


El propósito original del "Daikagura" era servir como talismán para ahuyentar al diablo en nombre de los dioses del templo. Por ello, en sus principios fue considerada como una representación sagrada y formal. Sin embargo, después de trasladarse a Edo, el espectáculo sufrió cambios de acuerdo con los gustos de los habitantes de la ciudad. Esto contribuyó a crear un Shishi-mai (eje central de "Daikagura") más humorístico, y las partes de la presentación destinadas específicamente a divertir como lo quería el común de los hombres, evolucionaron dentro de un formato que en la actualidad se conoce como "Edo-Daikagura".


Hacia el final del periodo Edo, estas exhibiciones de marionetas se hicieron extensivas en obras Kabuki como por ejemplo, "Kagura Uta Kumoi no Kyokumari" y en otros eventos, disfrutando de su máxima popularidad entre los residentes de Edo. Incluso hoy en día podemos presenciar la permanente popularidad de estas manifestaciones de títeres, las cuales aun son representadas en festivales y celebraciones religiosas.


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