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LO GROTESCO EN EL BUTOH: Recobrando una humanidad perdida...

por Maria Camila Lizarazo



PRIMERA PARTE: Descubriendo el Butoh...


El Ankoku Butoh en su búsqueda nostálgica de las raíces populares



Después de la reforma Meiji de 1868,  como se mencionó anteriormente, la diferencia entre lo 'occidental' y lo 'tradicional' empezó a generar una brecha cada vez más amplia en las manifestaciones artísticas. El Kabuki, que anteriormente era popular por excelencia, fue tomado por los líderes políticos de la época, como un arte para ser reformado con el objeto de tener en el Japón un teatro que se pudiera comparar con aquél 'civilizado' de Europa. (Tsuno en Blakeley 1988:14). Así, con la reforma Meiji, se convirtió en ley, para actores y escritores de Kabuki, el subir el 'nivel moral' de sus presentaciones. El Kabuki empezó a perder sus originarios nexos con la cultura popular; nexos que había adquirido desde su surgimiento en el siglo XV cuando, en un templo, la bailarina y prostituta Izumi no Okuni realizaba escandalosas presentaciones.


En el momento en que el Kabuki se trasladó al centro de las ciudades, portando su nuevo status 'civilizado', fue dejando una gran audiencia de clases bajas atrás. Formas populares que anteriormente existían, pero que no eran tan generalizadas, fueron adquiriendo gran fuerza entre las masas. Entre las  manifestaciones populares que resurgieron está el Asakusa "opera" (teatro musical con influencias tradicionales y de occidente), el Misemono (teatro que incluía actos circenses) y el Yose (que incluía un monólogo cómico y sus formas tienen una larguísima tradición en la historia cultural del Japón), todas, según Donald Richie, fueron influencias formativas del teatro de vanguardia en el Japón de posguerra (En Blakeley 1988:15). Este era un Japón que se debatía entre la contradicción tradición-occidente; que veía con recelo los rápidos cambios que la modernización traía para sus estructuras sociales tradicionales.  No es sorpresivo encontrar manifestaciones artísticas que busquen  en las tradiciones culturales populares unos fundamentos para crear un arte moderno con identidad. Así, uno de los impulsos originarios del ankoku butoh estaba en la necesidad de atacar o contrarrestar los efectos que  la occidentalización había generado también en el campo de la danza y el teatro japoneses, y tratar de recobrar ese nexo tradicional entre el hombre y la naturaleza. Por ello hubo, lo que podría llamarse,  un retorno nostálgico a las raíces de la danza premoderna...



whose expressive power was to be derived from its links to the uncanny and irrational, to a kind of subterranean reservoir of raw sexual energy tied up in the intimate relation that primitive humanity once had with nature. This is the path that early experiments by Hijikata and Ohno followed (Blakeley 1988:15).



Las formas tradicionales de estas artes escénicas se miraban como una especie de tesoro, tanto de técnica como de gestos y principios, adecuadas para las luchas que forjaba la danza moderna japonesa. En otro aparte complementario Blakeley también comenta:



In the Yose theater's ribald, Rabelaisian humor and fantasy, as well as in the lower-class, marginal status of its actors, Hijikata hoped to find the energy and creative freedom lacking in the staid respectability of Kabuki in its 20th century form. The Butoh groups Dai Rakuda-kan... and Dance Love Machine are well known for this style of Butoh: their stages are filled not only with the detritus of early 20th century culture but with a hodgepodge of previous century's trash as well (Blakeley 1988:16).



La libertad creativa de la cultura popular, a la que se refiere Blakeley, es uno de los aspectos que se presenta en cualquier sociedad bajo las formas carnavalescas. La heterogeneidad de estas formas hace difícil  concebirlas en un sentido universal, sin embargo, en la medida en que cumplen una determinada función social, pueden reconocerse y generalizarse. Es por ello que resulta viable su mirada en el contexto cultural japonés.


La nostalgia por la vitalidad que expresan estas formas se hace evidente especialmente en momentos de crisis, cuando hay un choque entre dos concepciones de mundo: una que 'estiliza' o 'civiliza', y otra que busca mantener vivas las expresiones y elementos más puramente humanos, dejando de lado la represión de sus pasiones. Es en ese contexto histórico, siguiendo a Mijail Bajtín, cuando generalmente se ha vivido un resurgimiento del grotesco. Este encontró una fuerte expresión, por ejemplo, desde el Renacimiento y en especial en la Edad Media, donde la imagen de mundo preestablecida, fragmentada y aparente de la sociedad clasista y burguesa se mostraba totalmente contrapuesta a la vitalidad humana de la imagen de mundo popular.


En el caso del Japón, vemos el resurgimiento de lo grotesco en el ankoku butoh también en el momento en que se entrecruzan dos concepciones de mundo: el Japón de la posguerra llevaba a cuestas la crisis universal del hombre moderno, debatiéndose  entre una fuerza que buscaba su 'modernización' al estilo occidental y otra que buscaba resguardar sus tradiciones y recobrar la 'humanidad' que se había visto refundida entre la guerra.


Son estos puntos los que permiten, en primera instancia, ampliar los argumentos de Bajtín sobre lo grotesco al contexto japonés. Hay además otro punto primordial: esa vitalidad de las formas carnavalescas de la cultura popular, tiene su máxima expresión en el cuerpo. Lo grotesco 'corporiza' los elementos elevados de la cultura, los vuelve un asunto puramente humano. Según Kuniyoshi el butoh manifiesta uno de los más precisos espíritus críticos en la historia de la conciencia del cuerpo. El butoh se muestra como un intento de 'recobrar' el cuerpo natural, y ello forma parte de esa nostalgia de vitalidad que mencionamos antes. Aunque no en todas sus manifestaciones el butoh se muestre grotesco, si mantiene una visión importante hacia el cuerpo, una conciencia del mismo, y por lo tanto le otorga un nuevo papel dirigido hacia su libertad. Esta libertad creativa y del cuerpo, aunque  aquí no tenga un carácter puramente expresivo sino una vivencia íntima e individual, halla sus fundamentos en la cultura popular y en especial en sus formas carnavalescas.


Pero miremos más detalladamente en qué consiste la concepción de cuerpo que se encuentra al interior de esta danza y su análisis a partir de lo grotesco para dejar más en claro estas ideas fundamentales.



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