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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
Universidad de Stanford
MÚSICAS
DE ASIA
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AINU
Los Nativos del Japón

EL ARTE PERDURABLE DE LOS AINU

Por Chisato (“Kitty”) O. Dubreuil


En el mundo occidental sigue prevaleciendo una falta de conocimiento de los pueblos tribales de Asia. Un grupo, sin embargo, los enigmáticos Ainu del norte del Japón y áreas circundantes, llamó la atención de antropólogos europeos y norteamericanos hacia finales del siglo XIX y en el siglo XX, incluyendo a E. Von Eickstedt (1934), W.W. Howells (1959) y H.V. Vallois (1967). Una razón para su aislado interés recae en las dramáticas diferencias físicas entre los Ainu y otros habitantes del área tales como los japoneses, los coreanos, los chinos y otros pueblos nativos. Debido a esto por un tiempo se creyó que los Ainu eran remanentes de una cultura caucásica “perdida”. Esto fue debido a que su tipo de cuerpo típico es musculoso, tórax amplio, hombros anchos, de una constitución fuerte” y el color de su piel es marcadamente diferente de la de los japoneses. Mientras que los hombres tienen un “tinte olivo italiano” en su piel, la constitución de las mujeres es “más clara que la de los hombres”. No hay muchos que lleguen a ser tan oscuros como los morenos europeos... Las facciones, expresiones y aspectos son más europeos que asiáticos” (Bird 1880:255-259). Además, como se ve en la figura 1, los Ainu tenían abundantes barbas, cabello grueso ondulado y una buena cantidad de vello corporal. Aunque los matrimonios con los japoneses produjeron algunos cambios físicos, el observador puede todavía ver muchos Ainu con el mismo físico robusto, ojos profundos de tipo “occidental” y grandes barbas.

Aunque diferentes opiniones hablan de que los Ainu se originan en todas las áreas de Asia y en lugares tan remotos como Australia y Nueva Zelanda (Shternberg 1929; Gjerdman 1959; Murayama 1992), evidencia reciente de ADN fuertemente sugiere que los Ainu son los directos descendientes de los antiguos Jômon, que se cree son los habitantes originales del Japón (Nihon Hôsô Kyôkai [NHK] 1998). Como apoyo a las evidencias del ADN están los hallazgos de antropólogos físicos tales como Bin Yamaguchi (1962:71; 1981: 137-56), quien determinó en su investigación sobre esqueletos Jômon del sur de Hokkaido que estos mostraban claramente características Ainu. Otros análisis morfológicos de esqueletos hechos por Dodo e Ishida (1990: 269-87; Ossenberg 1986: 199-215) y Hajime Ishida (1999:54) coinciden con los hallazgos de Yamaguchi. Ishida afirma que “como los estudios de huesos humanos del período Jômon continúan, se ha reportado muchas similitudes con los Ainu”. También en acuerdo con estas conclusiones está la investigación morfológica dental de los Jômon y los Ainu llevada a cabo por Christy Turner II (1976:911-13), quien determinó que los dos grupos tenían el mismo tipo dental, el sundadontal, el cual difiere de los dientes sinodontales más comúnmente encontrados entre los habitantes del Asia oriental.

Algo que apoya aún más esta evidencia física es una cantidad considerable de material arqueológico Jômon de una naturaleza artística encontrado en lugares de excavación en Tôhoku, la región norte de Honshu, y en Hokkaido, las islas Sakhalin y las islas Kuriles, todas estas áreas tradicionalmente ocupadas por los Ainu. Aunque existe una gran cantidad de investigaciones académicas sobre las formas particulares de las vasijas Jômon decoradas con marcas de cuerdas, muy poco se ha centrado en las figuras humanoides de cerámica y de cómo estas están relacionadas con los Ainu. Esta es una consideración importante para tratar de identificar una conexión estética cultural directa entre los Jômon y los Ainu. La estética Jômon/Ainu en las prendas es considerablemente diferente de la de los japoneses y de otras cultura nativas cercanas, tales como la Nanai y otros grupos nativos del área.