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Estudios Japoneses

Reseña


"Encontrar al Verdadero Dragón"


por Liliana García Daris


Nishijima., Gudo Wafu. Encontrar al Verdadero Dragón. Tr. Luís Alfonso Díaz Broughton y María Elena Donoso. Norma 2004. Chile. 298 pp.


La vida de Nishijima es un testimonio del Zen. Nació en Japón en 1919, estudió leyes en la Universidad de Tokyo. Recibió las enseñanzas sobre el Shobugendo del que fue su maestro Kodo Sawaki desde 1949. Lo interesante de su biografía es que un hombre proveniente del mundo del Derecho y de haber ejercido su profesión en el Ministerio de Hacienda del Japón y en una entidad financiera, su búsqueda por la verdad lo llevase a practicar Zazen y ordenarse monje en 1973. En la actualidad con más de ochenta y cinco años continúa mostrando su vocación en actividades docentes para japoneses y foráneos sobre las enseñanzas del maestro Dogen.


Desde el comienzo de la lectura encontramos que Nishihima es un hombre conocedor y comprometido con la problemática de nuestra época, nada escapa a su aguda mirada, dice: “Estamos pasando por un tiempo de gran confusión y peligro. Los conflictos entre nosotros se han agudizado y convertido en una amenaza.”


Desde esa percepción de lo nefasto de la realidad que nos acecha el maestro encuentra que existe la posibilidad de hallar nuevos caminos. “Estamos viviendo una situación de gran cambio –una situación peligrosa pero también alentadora” Se puede vislumbrar una vía media alejada de las alternativas que se presentan como opuestas: derecha e izquierda, liberalismo y conservadurismo, idealismo y materialismo a lo que se añade oriente y occidente.


Es así que plantea que en un mundo tan complejo, y mirando expresamente a América,a la que califica como “espléndida amplia y diversa” pero sumida en la búsqueda de una dirección de una filosofía unificadora, propone que ella sea el budismo. “Lo creo así porque el budismo es una filosofía que acepta todos los puntos de vista, los estudia en forma crítica y luego va más allá de ellas, hacia la realidad, el mundo real”


Nishijina determina escribir un libro, luego que amplió sus clases, hasta ahora circunscriptas solo a sus alumnos japoneses, a todos aquellos que quisieran incorporarse.


Consiguientemente comienza una relación más cercana con los extranjeros. En cada clase también se practicaba zazen durante una hora, esto no intimidó a los estudiantes foráneos sino que cada vez más fueron en aumento.


El texto fundamental para sus lecciones era el Shobogenzo. En conversaciones con uno de sus alumnos más perseverantes, el Sr. Bailey, ambos coincidieron que el océano que separaba a oriente de occidente podía ser minimizado si se encontraba una modalidad que fuese adecuada para entablar un diálogo fructífero, justamente la modalidad más apropiada fue utilizar sus charlas grabadas.


El autor cree profundamente en el diálogo para un mejor entendimiento entre los hombres del mundo. Luego se aboca al análisis de los conflictos que han surgido entre los académicos según las diversas definiciones de religión y especialmente en lo que se refiere al budismo. “Parecía que algunos estudiosos dudaban acerca de si el budismo constituía o no una religión. Insistían en que ‘una verdadera religión’ debe reconocer la existencia de dios, un reino sobrenatural o un poder en el universo que está más allá y aparte del mundo material. Pero el budismo no tiene dicha creencia. El budismo no mira más allá de este lugar y tiempo para su inspiración”. “El budismo afirma este mundo. Fue por esta afirmación del mundo real que los estudiosos religiosos encontraron problemática, y por su causa muchos de ellos no pudieron incluir al budismo en la familia de las verdaderas religiones.” (p. 24)


¿Qué es religión? en forma dialogada se aboca a esta temática, en el primer capítulo.


Vemos que desde el punto de vista del autor el budismo es una ‘religión realista’.


En una etapa siguiente Nishijima analiza cuál es el punto en común que se puede encontrar entre las múltiples y variadas religiones llegando a la conclusión que, “Cada religión tiene su filosofía, su comprensión particular de la vida. Los creyentes de una religión creen en esa filosofía y actúan de acuerdo a sus creencias. Pienso que esta es la esencia de de la religión.” En esta línea, consecuentemente, arriba al colofón que lo que habitualmente aparece como irreconciliable desde el punto de vista del sentido común, de acuerdo a su concepto de religión, se resuelve con solo poner en práctica las creencias fundamentales que tiene todo hombre como referencia.


Los fundamentos del budismo van desgranándose en los diecisiete capítulos siguientes.


Narra su propia experiencia de qué modo encontró a su maestro Kodo Sawaki, un monje una rama del Soto quien enseñaba teniendo como guía a Dogen. El Shobogenzo y su maestro le hicieron experimentar por medio de “Sesshin” otras dimensiones en búsqueda de la verdad.


Nos narra Nishijima que comprendió porque Dogen sostenía que este tipo de budismo representaba el verdadero budismo en espíritu y contenido. Afirma que está complacido que los occidentales se interesen por el budismo, pero “temo que en gran parte de lo que es verdadero y valioso en el budismo esté en peligro de perderse en medio de la gran cháchara de las voces budistas, cuasi budistas y no budistas. Por ende, ahora debo elevar mi sola y propia voz y confiar en que no se pierda en la bulla. Debo actuar así pues creo que el budismo del maestro Dogen es el verdadero budismo, y pienso que el Shobogenzo, es uno de los libros más importantes en el mundo sobre el budismo” (p.45)


Si bien continúa afirmado que su intención no es polemizar, solo reconocer como verdadera la filosofía de Dogen y enseñarla, desde mi apreciación personal me parece que su observación es demasiado enfática dando supremacía a Dogen, lo que podría rozar la susceptibilidad de otras vertientes budistas en las cuales sus fundadores también son objeto de una especial veneración así también como sus legados espirituales. Debe tenerse en cuenta que el Zen en cualquiera de sus escuelas tiene como destacado representante a Nagarjuna, inspirador de otras ramas budistas como el Jodo shin-shu que aparentemente se encontraría en las antípodas de su pensamiento.


Sin expresarlo en los términos sánscritos o japoneses va jalonando temáticas como la impermanencia, la verdadera realidad de las cosas escondidas bajo el velo de la ignorancia, el pensar dicotómico que ve la solamente la pluralidad. El ‘sentido común’ para el autor’ solo es la consecuencia de una forma estructurada de pensar, producto de la historia, la cultura y el hábito.


En el transcurrir de sus diálogos presenta enseñanzas que arrojan luz a temáticas complejas, generalmente narraciones o coloquios que pertenecen al Shobogenzo, por ejemplo las cuestiones relacionadas con la naturaleza, que nos incita a repensar como actúa nuestro sentido común. También se incluyen diálogos de maestros famosos que Dogen incorpora a su discurso.


En el abordaje de ‘Ciencia y Budismo’, alega que en occidente la ciencia ha tomado en forma separada el estudio de la mente y el cuerpo. Nishijima es conocedor de la psicología de Freud y buscó connotaciones que pudiesen tener alguna conexión con los más antiguos tratados sobre la mente en el contexto budista, como la teoría del inconsciente, no quedando totalmente convencido que la libido fuese el detonante fundamental, luego se enfrascó en los estudios de un discípulo de Freud, el Dr Menniger, que encuentra que el impulso básico de la naturaleza humana en Thanatos.


Nishijima analiza las dos pulsiones vitales, el odio, como activo, volitivo e intelectual y el amor, como el instinto protector. A estos dos instintos conflictivos correspondería que encontrasen el equilibrio, por lo que el concepto jo es el estado ideal que se puede conseguir por medio del zazen. El budismo siempre mantiene presente la naturaleza asociada de cuerpo y mente.


Volviendo a la cuestión de la realidad dice el autor: “El traer equilibrio y armonía a nuestras vidas momento a momento es el problema. El problema es cómo vivir. Estudiar budismo es estudiar cómo vivir”


En lo que refiere a la transmisión de los fundamentos, analiza el despertar de Gautama, considera que Buda en cuanto a la compasión y desapego, aspectos de verdad, a su criterio es un ‘tanto idealista’ y estima que comenzó su enseñanza porque había entrado al nirvana y a karuna como factor dinámico que lo estimuló a comunicar su experiencia. De acuerdo de Nishijima, “El Nirvana no es un reino místico, no es un reino aparte de la tierra, sino un mundo real en sí mismo. En el mundo real, la verdadera interrelación de las cosas era obviamente aparente para Buda Gautama” Lo que puedo resumir en la ya famosa frase ‘Samsara es Nirvana’.


En base a las afirmaciones anteriores es fácil deducir que el pensamiento de Nishijima siempre reafirma el mismo mensaje: “El verdadero budismo no es exótico ni misterioso. El verdadero budismo es muy simple, muy práctico y muy realista”


En el capítulo ‘El idealismo y el materialismo’ se remonta hasta los filósofos griegos, analiza a Platón a quien refuta alegando que bajo su punto de vista Platón no reconoce que este mundo es el mundo real. Continúa su investigación con San agustín y Tomás de Aquino y los resquebrajamientos de la Iglesia, especialmente se refiere a Martín Luteroy John Calvin, la lista prosigue con destacados filósofos como Francic Bacon, John Locke, Berkeley y David Hume, sin dejar de costado a René Descartes, Kant y Hegel entre otros.


En conjunción con su postura en cuanto a la importancia de la acción asevera que ella es el medio idóneo y central para la compresión del budismo.


El tema de la acción está íntimamente relacionado con la libertad de elección y consecuentemente con la concatenación de actos y efectos que van jalonando nuestra vida, aunque la gran paradoja del budismo consiste en que el pasado ya no tiene vigencia y el futuro es solo una creación de muestra mente, solo está el instante,el ahora. Por lo tanto la vida y la acción están limitadas al presente.


Considera que las líneas idealistas y materialistas en occidente fracturan la unidad del hombre, y que desde el budismo se avizora como la totalidad cuerpo-mente.


El zazen hace que el hombre tenga una comprensión distinta de la vida para que alcance a reconocer al verdadero dragón, dado que cuando se tienen muchas imágenes del dragón, según se narra en un cuento, cuando aparece el verdadero el espanto se apodera del individuo. La cuestión estriba en no perseguir imágenes “El consejo del maestro Dogen es muy claro: no debemos perseguir imágenes de la verdad. No debemos apegarnos a teorías o explicaciones intelectuales. Más bien, debemos encontrar la verdad en forma directa: Practicar zazen es encontrar la verdad de los Budas. Practicar zazen es encontrar el verdadero dragón, cara a cara”. Es volverse el dragón mismo.


Como acto de libertad y demostrando que nadie tiene una verdad total nos dice Nishijima que durante más de cincuenta años ha estado estudiando las enseñanzas de Dogen “En ese tiempo, nunca se ha vuelto trillado o aburrido. Para mí, las palabras del maestro Dogen siempre son frescas y vivas. En todo momento me enseñan algo de mi vida, aquí y ahora. Pero incluso las palabras del maestro Dogen no nos pueden enseñar todo acerca de la vida. No importa que tan interesante pensamiento filosófico sea, en algún punto debemos reconocer sus limitaciones. Tarde o temprano tenemos que levantar nuestras cabezas de los libros y mirar a nuestro alrededor. Tarde o temprano tenemos que mirar la situación real del mundo. La situación real del mundo es el segundo rostro de nuestro dragón”. Lo que nos recuerda la enseña de Sakyamuni: Sed lámparas de vosotros mismos.


Las palabras citadas en el párrafo anterior no se contradicen con la idea en que afirma que el budismo de Dogen es el verdadero. La cuestión estriba como bien lo enseña el zen que cada texto incita a nuevas reflexiones al igual que el Shobogenzo.


En el capítulo quince, ‘Encontrar el verdadero dragón’, hallamos el Fukan Zazenzi, que en forma precisa y breve contiene sus más preciadas enseñanzas, fue la primera obra que escribió Dogen después de su vuelta de China. El trabajo fue corregido múltiples veces por él hasta que quedó definitivamente como se muestra en este capítulo.


El libro no tiende a ser un estudio de densidad académica, sin que por eso le falten sobrados méritos en su seriedad. Abre un nuevo escenario para repensar la vida desde uno, o varios puntos de vista, que nos muestran panoramas enriquecedores y proponen otras formas de vivir y proyectar la mirada a horizontes diferentes.


El lenguaje claro y sencillo atrapa al lector quien puede llegar a tener un acabado conocimiento de las simples y a la vez profundas enseñanzas budistas. Posee la cualidad de expresar ideas complejas en palabras simples.