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EL TEATRO JAPONÉS DURANTE EL PERÍODO TOKUGAWA

por Toshio KAWATAKE ©



2. Bunraku y Kabuki como Artes Hermanas



Como es bien conocido, las obras de Kabuki son interpretadas por actores mientras que las de Bunraku son una combinación de narradores y titiriteros. Por naturaleza una obra presentada por actores reales difiere de una actuada por títeres con relación al medio de expresión. A pesar de esto y debido a que el Bunraku y el Kabuki fueron creados en el mismo período y para el mismo tipo de público, y debido a que se interrelacionan profundamente durante el proceso de su formación, se les podría considerar como un solo grupo y ver que tienen elementos idénticos con respecto a temas, dramaturgia, técnicas de expresión y estética. No se puede hablar de una de estas formas sin mencionar la otra.


La profundidad de esta interrelación se puede comprender al tomar como ejemplo una sola obra de Kabuki: la "confiable" pieza Chûshingura (titulo completo, Kanadehon Chûshingura, "El Tesoro de los Fieles Servidores"), que todavía se presenta con lleno total. La reputación de "confiabilidad" de esta obra se originó hace mucho tiempo cuando se encontró que cada vez que declinaba la asistencia a los teatros, se podían recobrar tanto las pérdidas como la popularidad presentando esta obra. Chûshingura fue adaptada al inglés por primera vez en 1915 por John Masefield con el titulo The Faithful. Se ha convertido en una obra famosa en occidente como el drama de los 47 Rônin* y ha sido recibida con entusiasmo en presentaciones en los Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países. Su acogida internacional ha sido el resultado del profundo impacto dramático que ha sentido el público occidental tanto por el contenido como por la estructura de la obra.


Sin embargo, aunque Chûshingura es en la actualidad ampliamente conocida como una pieza maestra del Kabuki, no fue originalmente escrita para este tipo de teatro sino para Bunraku, como una obra narrativa y poética. Hoy día Chûshingura también es presentada por el teatro de títeres Bunraku. La versión más maravillosa de esta obra que se puede ver en la actualidad como pieza de Kabuki, aunque tomada enteramente tanto en argumento como en técnicas escénicas del Bunraku, se ha beneficiado gracias al estudio y mejoramiento hecho por generaciones de actores.


Este es tan solo un ejemplo. También podríamos citar la obra conocida popularmente como Terakoya (que es en realidad un acto de la obra Sugawara Denju Tenarai Kagami, "El Secreto de la Caligrafía de Sugawara") o Yoshitsune Sembonzakura (Los Mil Árboles de Cerezo) o también Kumagai Jinya (El Campo de Kumagai, un acto de la obra Ichinotani Futaba Gunki, "La Crónica de la Batalla de Ichinotani"), o la tragedia de la gente común, Sonezaki Shinjû (El Doble Suicidio en Sonezaki). Todas estas obras fueron escritas originalmente para el teatro de títeres Bunraku y adaptadas para el Kabuki o adoptadas por este. Si se eliminaran las obras derivadas del Bunraku, el repertorio del Kabuki se reduciría posiblemente a la mitad.


Por el contrario, las obras del Kabuki que han sido adaptadas para el Bunraku son pocas. Pero no son pocas las obras de Bunraku en las cuales se ha copiado casi exactamente el estilo teatral del Kabuki. Ejemplos de esto último son obras como Honchô Nijûshiko (Los 24 Hijos Fieles) y Meiboku Sendai Hagi (La Disputa por la Herencia).


De las obras pasemos al hombre que ha sido llamado el Shakespeare del Japón, CHIKAMATSU Monzaemon (1653-1724). Desde muy joven escribió muchas obras creadas para el actor de Kabuki SAKATA Tôjûrô (1647-1709). Chikamatsu hizo uso de toda su experiencia cuando posteriormente se convirtió en un especialista como escritor de obras para títeres y elevó el nivel de los dramas de títeres de simples obras de milagros, cuentos folclóricos y relatos de héroes, hasta convertirlo en un drama humano refinado. Más adelante me referiré a los logros de Chikamatsu, pero al menos debo afirmar que Chûshingura y Terakoya no habrían sido posibles en el mundo del Bunraku sino hubiera sido por los esfuerzos hechos por Chikamatsu.


Es así como el Kabuki y el Bunraku se han conectado estrechamente y se han influencia uno a otro para gran provecho mutuo. De este forma se puede comprender la validez que tiene el pensar en los dos como uno solo.

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