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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
Universidad de Stanford
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TEATRO NOH: PRINCIPIOS Y PERSPECTIVAS

por Kunio KOMPARU ©


Traducido y publicado bajo autorización de

Floating World Editions



Parte Uno: Principios y Perspectivas


4. UNA ESTÉTICA DEL DESEQUILIBRIO


4.2. Jo-Ha-Kyû


4.2.1 Jo-Ha-Kyû en la Compilación de un Programa



Al organizar un programa de obras de Noh, jo-ha-kyû se usa como un principio de producción que determina que obras deben presentarse y en que orden. Jo se desarrolla suavemente, ha efectúa una gran variedad de cambios y kyû imprime mucha acción y genera el final. Jo no significa necesariamente lento. En Kakyô: Concerniente al Jo-Ha-Kyû, Zeami describe lo que se debe seguir al elaborarse un programa, y su idea se puede resumir de la siguiente manera: como jo es el comienzo, este debe ser la representación de un estilo y postura básicos, y el primer Noh del día debe ser de esta naturaleza. Por tanto debe ser un Noh con un argumento claro de comienzo a fin, con una cualidad de celebración y sin detalles complejos excesivos.


El segundo Noh debe tener un tema muy directo, ser mas riguroso y tener un impacto visual diferente que sea todavía decoroso; no debe tener detalles en exceso ni debe darle al actor la oportunidad de demostrar su virtuosismo. De ahí que este es todavía una parte del modo jo. El tercer Noh del día inicia en verdad la sección ha. Al tiempo que jo es una expresión natural e ingenua, el significado de ha está en que esta armoniza y desarrolla esa expresión que la hace comprensible. Por tanto al comenzar el tercer Noh la actuación debe emplear técnicas considerablemente refinadas y debe incorporar efectos visuales con un cuidadoso sentido de caracterización. Este es el Noh más importante del ciclo. La sección ha también se extiende hasta la cuarta obra, dandole al actor la oportunidad de hacer un despliegue mas dinámico de su versatilidad. Kyû es el final y se debe interpretar una pieza apropiada para la parte final del programa. Como he dicho el modo ha rompió la cualidad sencilla del jo del comienzo y le da al intérprete una oportunidad para hacer uso de su talento. Kyû por otro lado es esa ultima impresión que lleva al ha a los límites. Por tanto la pieza kyû debe ser un espectáculo exhuberante de gestos vigorosos, danza rapida y movimientos fuertes que agita al público con maravilla.


En los días de Zeami el programa de cinco obras discutido en el Capítulo 5 todavía no había sido establecido, pero es claro que las obras eran ejecutadas en orden de tema -dios, hombre, mujer, lunático, demonio- de acuerdo con el principio de jo-ha-kyû, y que a cada pieza se le asignaba un cierto nivel o rango, reflejando un concepto que abarca posición, tempo y cualidad.



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