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TEATRO NOH: PRINCIPIOS Y PERSPECTIVAS

por Kunio KOMPARU ©


Traducido y publicado bajo autorización de

Floating World Editions



Parte Uno: Principios y Perspectivas


3. Actor y Espectador: el Yo y el Otro


3.1. Visión Distante



En una discusión teórica de la técnica de actuación Zeami escribe que "ver la figura (de un actor) desde el público es una visión distante de si mismo. Siendo así, el verlo con los propios ojos es una visión propia. Esta no es una visión distante. Ver a través de una visión distante es ver como si se estuviera en unión con el espectador. Cuando esto ocurre se permite que el yo perciba su propia figura". (Kakyô: Convirtiendo al Movimiento en la Voz de lo Fundamental).


Dicho de otra manera, la imagen del intérprete vista por el público es en verdad una imagen objetiva, distante del ojo del intérprete mismo; la imagen del intérprete vista por sus propios ojos es una imagen subjetiva y a esto debe llamársele "auto imagen". Esta no es una visión objetiva hecha con el ojo del espíritu, distante de sus propios ojos físicos. Cuando el intérprete se ve a si mismo con los ojos de otros, el puede ver otra imagen verdadera más allá de lo que sus propios sentidos físicos pueden ver, y esto crea un tipo de "visión distante", una fusión de las almas del actor y el público o de yo y los otros, y solo cuando esto ocurre él verdaderamente puede percibirse como intérprete.


Este parece ser un argumento para la actitud que cualquier actor debería adoptar en forma natural como una teoría general, pero este pasaje contiene tres conceptos importantes que tienen que ver con la relación entre el yo y el otro: (1) dentro del intérprete, (2) entre el intérprete y el público, y (3) entre el espacio escénico (escenario) y el espacio desde donde se observa (el público). Sin duda podríamos decir que este fue el establecimiento teórico y la aplicación práctica de estas relaciones entre el yo y el otro que permitieron que el Noh hiciera una gran transición desde una forma de entretenimiento que imitaba un ritual hasta convertirse en una gran forma de arte.


El primero de estos tres conceptos, la naturaleza del yo y el otro dentro del intérprete, pueden ser vistos en las expresiones "auto imagen" y "visión distante", que afirman que la subjetividad y la objetividad deben existir simultáneamente en el intérprete. Este es un concepto altamente sofisticado que prevé al intérprete como el que primero niega la subjetividad con la objetividad y luego va más allá de lo objetivo para encontrar otra verdad subjetiva. Como lo discutiremos más adelante, existe una profunda relación entre la gran importancia de la máscara en Noh y esta idea de que el intérprete realmente se descubre a si mismo como intérprete solamente a través de este doble paso en oposición o doble negación. El intérprete, quien se transforma en el personaje luego de colocarse la máscara, primero niega la existencia de las expresiones faciales físicas y luego va un paso más allá para negar dentro de su conciencia la existencia de la máscara.


Esta idea se aplica no solo al Noh sino universalmente a todo el teatro. Más aun, vale la pena aplicarlo a la larga en la sociedad, aparte de cualquier intento teatral, para sugerir una respuesta a la pregunta de qué es el propio yo.


El segundo concepto, la relación del yo y el otro entre el intérprete y el público es evidente en el hecho de que en Noh el intérprete y el público siempre actúan basados en el otro, a través de medio llamado obra para crear una experiencia surrealista compartida. Lo que eso expresa es la idea de observar con una visión distante; esta es la forma en que se abre al camino a una experiencia compartida de la obra, cuando el espectador y el intérprete alcanzan un estado en el cual él puede ver objetivamente la figura que él representa, con un ojo verdadero, en la cualidad interna del yo y el otro del teatro.


A medida que la obra progresa, se lleva a cabo en forma natural una relación diamétrica entre la no-realidad del intérprete y la realidad del público, pero los dos comienzan gradualmente a fundirse a medida que el actor entra en el espacio fabricado de la obra y a medida que la belleza fabricada hecha real por los incidentes dramáticos creados es absorbida dentro de la experiencia cotidiana de cada integrante del público. Eventualmente se unen en una relación mutua cercana y generan una experiencia teatral compartida.


Básicamente el mundo que el espectador percibe con su sentido visual no es lo que se refleja en su retina, ni tampoco una replica confiable de los movimientos del actor o de las características del escenario. Existe una distorsión psicológica común a toda persona: la naturaleza particular del observador y las experiencias pasadas son reflejadas, y generalmente surgen diferencias individuales considerables. Por tanto, la experiencia compartida con el intérprete toma más de una forma. Debido a que en la interpretación del Noh se usan medios expresivos simbólicos, el espectador participa en la creación de la obra a través de asociaciones individuales libres y le da vida interna a una obra basado en la experiencia individual filtrada a través de las emociones del protagonista. En otras palabras, la experiencia dramática compartida no es la adaptación de si mismo como observador al protagonista sobre el escenario sino más bien su creación de un drama personal aparte al compartir la obra con el intérprete. Sin duda él se convierte en ese protagonista. De esta forma existe la visión distante también para el público.


El tercer concepto, la relación entre el yo y el otro que se da entre el espacio escénico y el espacio de observación es visto, como lo afirma Zeami, como si fuera desde el público. Como ya lo hemos mostrado, la cualidad sofisticada del yo y el otro conocida como "visión distante" es en última instancia una experiencia compartida entre el intérprete y cada integrante del público pero concentrada en el espacio que rodea a los dos; al ejercer una tensión dramática mutua como escenario y como público, esto crea un lugar para la visión distante que une las mentes del intérprete y del público, en otras palabras, un solo espacio del Noh. Este hecho muestra claramente cómo el Noh difiere completamente de otras formas de teatro y de su conciencia espacial. Se puede diagramar este espacio no como un circulo con el actor en el centro sino como un óvalo con dos focos. Como ustedes saben un óvalo es el camino trazado por un punto que es la suma de las distancias entre dos puntos fijos. Como en la moda, se puede decir que el Noh es el camino trazado por el movimiento de las mentes compartidas del actor y del público, siendo ellos mismo los puntos focales de la relación yo-otro atados por el hilo de la historia, y el óvalo allí descrito, la forma producida cuando esos dos espacios circulas emergen, es el espacio del Noh. Suponiendo que la longitud del hilo es fija, si los dos fotos estuvieran demasiado cerca el óvalo sería casi circular, pero si estuvieran muy lejanos el uno del otro la figura sería demasiado estirada: en cualquier caso la relación orgánica entre el yo y el otro se perdería y no se produciría un óvalo hermoso.


Es precisamente debido a que los dos elementos esencialmente opuestos existen a una distancia apropiada -es decir, el intérprete y el espectador en la escala del teatro de Noh- que ellos se pueden unir en una operación artística, manteniendo un estado de tensión dramática al tiempo que son guiados por la historia. Así se hace posible el crear un espacio Noh ideal.

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