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© Mauricio Martinez R..
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TEATRO NOH: PRINCIPIOS Y PERSPECTIVAS

por Kunio KOMPARU ©


Traducido y publicado bajo autorización de

Floating World Editions



Parte Uno: Principios y Perspectivas


2. Tres Estados de Belleza: Realización Estética en Noh


2.1. Hana (la Belleza Aparente)



Kan'ami y su hijo Zeami refinaron y transformaron el Noh de su época a partir de una forma de entretenimiento de los festivales religiosos basada en un encuentro entre dios y hombre, y lo convirtieron en un arte escénico con elementos dramáticos entretejidos alrededor de los personajes principales de dioses, hombres, mujeres, lunáticos, y demonios, basado en un encuentro entre hombre y hombre, es decir, entre actor y público. Con el fin de crear un arte a partir de esta comunicación dramática entre seres humanos, ellos tuvieron que establecer un concepto central de belleza, y para esto Zeami escogió usar la palabra hana, flor. En la edad media hana fue tomado como un ideal estético para renga -versos ligados-, y el término fue ampliamente usado para expresar las sensibilidades estéticas del período, pero Zeami se apoderó del concepto para emplearlo en la belleza del Noh y vio una mayor profundidad en él, creando así una teoría estética única para el Noh.


En su estudio y pensamiento de hana él trae a la luz una relación casual entre la belleza expresiva interior del intérprete y lo que percibe exteriormente el espectador como belleza visual; él incluye en la idea de hana lo que es novedoso e interesante; y aun así no vemos el significado sentimental, derivado del concepto budista de mujôkan, la impermanencia y trascendencia de todas las cosas, que ve al florecimiento como algo hermoso debido a que este muere. La teoría de Zeami no es una expresión de una conciencia estética fácil que simplísticamente asemeja a la belleza con una flor; mas bien es una investigación laboriosa de la verdadera naturaleza de la belleza.


Al discutir las técnicas de interpretación en el Kadensho (Instrucciones sobre la Postura de la Flor), un tratado sobre la estética de hana, él responde a la pregunta de "Qué es hana? en la siguiente forma: "Después de que usted maneja los secretos de todas las cosas y agota las posibilidades de cada recurso, el hana que nunca desaparece permanece aun," mientras que al mismo tiempo declara que "Hana en sí misma es una cosa sin significado especial". La vaguedad de este concepto, que parece al principio como un trabalenguas Zen, puede convertirse en un laberinto para los especialistas que buscan explicaciones estéticas simplistas sobre hana o para quienes se esfuerzan en hacer afirmaciones consistentes: esto no puede ser comprendido sin conceder un cambio en el pensamiento. Esencialmente Zeami dice que para la expresión, actuar en los limites físicos de uno mismo sobrepasa la belleza conceptual, y que eso es hana. No hay una contradicción particular en esto.


La importancia del concepto de hana para Zeami es mostrado en su frecuente uso en los títulos de sus obras, por ejemplo, Kakyô (El Espejo de la Flor), Shikadô (El Camino a la Flor Esencial), pero gradualmente este concepto surgió junto con el de yûgen, y eventualmente él siguió adelante hasta transferir su ideal de belleza de hana hasta yûgen, más complejo y profundo. El especialista Tadahiko Kitagawa en su libro Zeami identifica este fenómeno y lo analiza admirablemente diciendo que debemos reconocer que en la mente de Zeami, quien le dio el toque a los títulos de sus tratados sobre estética con el caracter de hana, al tiempo que trató de expresar la belleza del Noh con la palabra yûgen, mostraba un gran cambio, y quizás podemos ver esto en sus trabajos en el cambio de piezas realistas a aquellas basadas en los clásicos, de lo externo a lo interno, desde el Noh dirigido al público hasta el Noh dirigido a sí mismo. Y esto está conectado al cambio de dirección de Zeami de las piezas fenomenplógicas dramáticas (genzai noh) hasta las piezas fantasmales (mugen noh) de un mundo de ensueño.


Si oponemos y definimos estos dos conceptos inseparables, tendremos en juntos hana: belleza simbólica exterior, belleza vista, y yûgen: belleza subconsciente, belleza percibida y expresada, y ahí se puede ver un cambio de conciencia desde la belleza que uno está acostumbrado a ver, hasta la belleza que está hecha para ser sentida.



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