INICIO    MÚSICA    DANZA    TEATRO    PATRIMONIO    OKINAWA    AINU

Derechos Reservados
© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
Universidad de Stanford
MÚSICAS
DE ASIA
INTERNET RADIO

TEATRO NOH: PRINCIPIOS Y PERSPECTIVAS

por Kunio KOMPARU ©


Traducido y publicado bajo autorización de

Floating World Editions



Parte Dos: Elementos y Patrones


10. Los Argumentos: Historias Sencillas


10.1. El Tema: Una Canción de Alabanza



Los argumentos en Noh son tan sencillos que difícilmente los llamamos historias: sería más correcto llamarlas una serie de pistas que guían al público dentro de una forma dramática. Los argumentos son con frecuencia meras anécdotas que pueden ser resumidas en un párrafo o dos. El argumento de la gran obra Hagoromo por ejemplo, está basado en la leyenda del Traje de Plumas conocido por todos los niños japoneses: En Matsubara en Miho, un pescador encuentra un hermoso traje sobre un árbol de pino. Él está a punto de llevárselo a casa cuando aparece un ser celestial que dice que el traje es de ella y le ruega en llanto que se lo regrese. Él acepta con la condición de que ella dance para él. Ella se pone el traje y danza y poco a poco desaparece en el cielo.


Esta es toda la historia, suficiente tan solo para un entremés. La punto principal en la obra se da cuando el pescador vacila en regresarle el traje, dudando si ella danzará, y el ser celestial dice, "Dudar es para mortales; este no existe en el cielo". El pescador -el actor waki- aparece como un plebeyo típico y en un intercambio con el ser celestial provoca dicho comentario, creando así una fuerte impresión de la pureza y elegancia de la heroína y creando un mundo de yûgen: con este fin se trascienden las limitaciones de la sencilla historia y se crea una obra que dura cerca de una hora. La historia es casi que una excusa para la música y la danza, que es quizás característico del teatro de tipo musical o dancístico de todo el mundo.


Como ya se discutió, las obras de Noh están divididas en cinco categorías de acuerdo al personaje principal -dioses, hombres, mujeres, lunáticos y demonios- y por cada una existen historias construidas en forma sencilla de un estilo más o menos establecido. Por tanto no podemos juzgar el valor de una obra comparando su argumento con los argumentos de otros tipos de obras o por análisis literario de tan solo el texto. Los textos son de un lenguaje poético rico en imágenes y alusiones, que por cierto merecen un estudio concienzudo, pero estos cobran vida tan solo cuando son puesto en escena y cantados al mismo tiempo con los movimientos de los intérpretes.


La desilusión le llega a todo aquel que lea las obras de Noh solamente por sus historias, buscando giros interesantes o dramáticamente variados como se haría con otras formas de teatro. Podemos comparar la historia con un poema haiku escrito en caligrafía sobre una tarjeta especial para poemas: uno no lee tan solo las palabras sino que también disfruta la distribución y forma de los caracteres, el uso de los trazos de tinta hechas con pincel, e incluso los espacios vacíos, al igual que uno aprecia no solamente el argumento sino también la actuación, el canto y la dinámica en el Noh. Debemos entender que incluso estos son simplemente medios que evocan y glorifican lo que realmente se busca en una obra: los temas del hombre común y los sentimientos encarnados por el héroe. En otras palabras, una obra de Noh no es la narración de una serie de eventos sino una exploración, una evocación, y sin duda, una canción de alabanza.



TEATRO