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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
Universidad de Stanford
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HAYACHINE KAGURA

Introducción

-Kagura y las Artes Escénicas Folclóricas

Kagura no es solamente el ritual japonés más antiguo, sino también la forma de arte escénico más antiguo del Japón. En general kagura se define como:


Un tipo de presentación o ritual de origen shintoísta que data de la antigüedad y se encuentra ampliamente todavía en el Japón contemporáneo. En el uso popular, kagura quiere decir cualquier presentación -usualmente una con danza de máscaras- que es parte del festival anual de un santuario shintoísta local. Sin embargo, para los especialistas de artes escénicas, kagura es una de las tres categorías primarias en un sistema de clasificación ampliamente aceptado de las Artes Escénicas Folclóricas Japonesas (minzoku geinô). En este contexto kagura es esencialmente la invocación de los dioses seguida por la interpretación de cantos o danza o los dos, y todo el evento sirve como culto por la prolongación o revitalización de la vida del hombre.

La palabra “kagura” es primero mencionada en los registros de la corte del año 885 y de nuevo en 889. Escrita con dos caracteres chinos que significan “kami” y “música” o “entretenimiento” respectivamente, el conjunto puede ser traducido como “entretenimiento para los kami”. Sin embargo, la mayoría de especialistas están de acuerdo con que la palabra “kagura” es de origen japonés y es posiblemente una forma contraída de kami no kura o “asiento del kami”. Seguramente al comienzo significaba la presencia del kami en la representación de kagura, o la presentación misma como la morada del kami.

Aunque la palabra aparece tan solo hasta el siglo IX, los japoneses usualmente trazan el origen de
kagura a la edad mitológica de los dioses. El mito de su origen -conocido como Iwato biraki, o “Apertura de la Puerta de la Cueva de la Roca”- está registrado en dos colecciones antiguas, el Kojiki o Registros de Asuntos Antiguos (compilado en 712) y el Nihon Shoki (abreviado como Nihongi) o Las Crónicas del Japón (compiladas en 720). Las dos colecciones describen el rito mágico que persuadió a la diosa del sol, Amaterasu Ômikami, para que saliera de la Cueva Celestial en la cual se ocultó, enojada por las bromas atrevidas de su travieso hermano Susa-no-ô.

El mundo entero se cubrió de oscuridad cuando la diosa del sol estaba en la Cueva y la vida misma estaba amenazada. Una gran cantidad de
kami se reunieron en el lecho del río celestial y llevaron a cabo un complejo rito cuyo propósito era convencer a Amaterasu para que saliera de la Cueva. Reunieron a todos los pájaros cantores para que cantaran; elaboraron un gran espejo y cuerdas de rosarios magatama; adivinaron con huesos de venado; recolectaron ramas sagradas del monte Kagu y colgaron espejos y rosarios en sus ramas; leyeron norito (liturgia) sagrado. En el climax del rito la diosa Ame-no-uzume ejecutó una danza chamánica que el Kojiki describe de la siguiente forma:


Ame-no-uzume-no-mikoto ató sus mangas con una cuerda de vid Pi-kage celestial, ató entre sí manojos de hojas de sasa para llevar en sus manos, volteó un cubo frente a la puerta de la Cueva Celestial de la Roca, pisó fuertemente sobre este. Luego fue poseída por el poder divino (Kamu-gakari), expuso sus pechos y haló la tira de la falda hasta sus genitales. Luego Takama-no-para [la llanura celestial] se extremeció cuando ochocientas deidades se rieron al mismo tiempo. Luego Ama-terasu-opo-mi-kami, pensando que ocurría algo extraño abrió un poco la puerta de la Cueva Celestial de la Roca...

Su curiosidad surgió por la risa y los sonidos de celebración en un momento en el cual la oscuridad llenaba el mundo, Amaterasu abrió la puerta un poco y preguntó porqué Ame-no-uzume estaba cantando y bailando (asobi). Los kami entonces usaron el espejo para engañar a Amaterasu y que pensara que una deidad solar más grande que ella había aparecido en el cielo. Luego de esto la halaron fuera de la Cueva y la luz y la vida regresaron al universo.

En la versión de la danza mítica en el Nihongi,


Ama no Uzume no Mikoto, ancestro de Sarume no Kimi, tomó en sus manos una lanza envuelta en cesped Eulalia, y parada ante la puerta de la Cueva Celestial de la Roca, interpretó diestramente una danza de mímica (waza ogi). Más aún, ella tomó el verdadero árbol Sakaki del Monte Celestial Kagu y elaboró con este un tocado, con musgo hizo tirantes, encendió fuego, colocó un cubo boca abajo y emitió una declaración de inspiración divina.

El Nihongi menciona la encendida del fuego y la “declaración divina” u oráculo, que no están incluídos en el relato del Kojiki; pero el “show de strip” de Ame-no-uzume está ausente en la versión del Nihongi. Sin embargo los dos relatos describen a la diosa como siendo poseída y bailando.

En la versión del
Nihongi la danza de Ame-no-uzume es referida como waza ogi, escrita con dos caracteres chinos pronunciados haiyû en la actualidad y que significan “actor”. Sin embargo aquí y en otros documentos antiguos, haiyû  significa “invitación a los espíritus” (ogu waza) y es claro por su contexto que esta fue una clase de mímica (monomane) o danza mímica. El Kojiki se refiere a la danza de Ame-no-uzume como asobi, escrita con caracteres chinos y que significa “música” o ¨placer”. En el japonés moderno asobi significa “juego”, pero en el japonés antiguo quería decir “canciones y danzas en la interpretación de chinkon” (rito de pacificación de espíritus).

   



    


    



       






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