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HAYACHINE KAGURA

Introducción

-La Religión Folclórica Japonesa: Actitudes y Terminología


”Religión folclórica” es un término colectivo usado para describir la gran variedad de costumbres y creencias locales, los rituales y festivales cotidianos o anuales, los cuales no tiene una doctrina escrita ni organización pero que son practicados localmente por individuos y comunidades a todo lo ancho y largo del Japón. Los especialistas japoneses llaman a este estrato de prácticas religiosas locales minzoku shûkyô (minzoku: folclórico, y shûkyô: es la palabra moderna para religión) o minkan shinkô (creencias y costumbres folclóricas), lo que es usualmente traducido como “religión folclórica”. La religión folclórica japonesa es una religión nativa en la cual se han introducido prácticas shintoístas, budistas y taoístas religiosas. De hecho, “es dentro del marco de referencia proporcionado por la religión folclórica que las religiones organizadas han surcado su camino dentro de la sociedad japonesa”. Como la religión folclórica casi en todas partes, esta pone su mayor énfasis en el ritual y la práctica más que en las ideas y doctrinas, es marcadamente mágico-religiosa en carácter y preserva las capas chamánicas más antiguas de la religión nativa. Sin duda kagura es el prototipo de los rituales chamánicos antiguos en Japón.


Aunque muchas de sus costumbres han cambiado con el tiempo, la religión folclórica japonesa permanece vital. Es la forma religiosa más ampliamente practicada en Japón, tan común que un especialista japonés ha afirmado que “en Japón la pequeña tradición es la gran tradición”. La religión folclórica también proporcionó la semilla desde la cual han surgido la muy activas “religiones nuevas”. Como la mayoría de japoneses participan de esta en alguna medida, la religión folclórica forma el núcleo y la base de la visión del mundo y pensamiento religiosos japoneses, y es así vital para la comprensión de la religiosidad japonesa en general. Entre otras características, dice Grapard, “la religiosidad japonesa no es ni shintoísta ni budista ni sectaria sino esencialmente combinada”. Esta cualidad de “combinación” es el rasgo más característico de la religión folclórica japonesa.

Mientras que la religión folclórica surgió de los sistemas religiosos organizados practicados en Japón y al mismo tiempo los influenció, la tradición organizada que ha tenido la mayor influencia en la religión folclórica es
Shugendô. Un sistema religioso que surgió de las prácticas religiosos folclóricas  mezclado con doctrinas budistas esotéricas y rituales taoístas, Shugendô ha influencia la vida y actitudes religiosas japonesas, especialmente en áreas rurales, y jugó un papel central al inspirar, crear y difundir las artes escénicas folclóricas a lo largo y ancho del Japón. Los practicantes de Shugendô han servido como sacerdotes, adivinos, hechiceros y curadores locales. En su naturaleza ecléctica/sincrética, sus cualidades chamánicas y mágicas y sus tendencias pragmáticas, Shugendô presenta una combinación de corrientes principales en las actitudes y visión del mundo religiosos japoneses, y de esa forma ejemplifica la religión japonesa en general y la religión folclórica en particular.


La visión del mundo y la cosmogonía de la religión folclórica japonesa preserva mucho de la visión nativa antigua del mundo, que consideraba al mundo como un universo positivo, bueno y hermoso. Este mundo, el cual Kitagawa una vez llamó “el mundo impecable”, está impregnado y animado por los espíritus divinos de kami (las “deidades” japonesas), que residen en la naturaleza. La palabra “kami” no se puede traducir sencillamente como “dioses” o “deidades” ya que el mero concepto no distingue claramente entre lo humano y lo divino, entre este mundo y el otro. En cambio, los kami existen en una continuidad que está entre lo humano y lo divino, y los humanos son a veces considerados como “kami vivientes”. Los kami residen en, y son fenómenos naturales. Esta zona borrosa entre el humano y lo divino manifiesta la proximidad y posible unidad de los humanos y la naturaleza.

El núcleo de la práctica religiosa japonesa ha sido siempre la representación de los
matsuri para los kami. Matsuri, que significa “festival” o “culto divino” viene de matsuru (servir, cuidar, atender, entretener). Los kami son invitados a unirse a los humanos devotos en un festejo comunal de celebración durante el matsuri en el cual las obras para entretener a los kami son una parte integral. El prototipo mitológico del servicio festivo shintoísta, el matsuri original, eran la música y danza kagura. Lo difuso entre los mundos divino y humano iba de la mano con el no reconocimiento de alguna diferencia entre la religión y la política en la antigua corte. De esta forma el emperador era el gobernante, el más alto sacerdote y el “kami viviente”, y el festival o ritual religioso (matsuri) y el gobernar (matsuri-goto) eran conceptos inseparables.

Acorde con la filosofía ecléctica Shugendô, la religión folclórica gradualmente incorporó elementos de las cosmologías del Budismo Esotérico y el Taoísmo, que son monistas en naturaleza. Por ejemplo, en el paradigma de la realidad Shingon, el universo entero es entendido como el cuerpo de gran Buda Dainichi. Mientras que las diferentes caras de esta realidad aparecen en la forma de los dos grandes mandálas o reinos universales (la Matriz y el Diamante), la unidad monística subraya estas imágenes diferentes del universo. Detrás de esta visión del mundo está la noción budista de
hongaku o “iluminación original”, que ve el universo y a todos los seres en él como ya iluminados, en lo cual “todas las distinciones del yo y el otro, profano y sagrado, reinos superior e inferior, y demás, fueron y colapsados. Así, la meta proclamada de los yamabushi (practicantes de Shugendô) -”convirtiéndose en Buda en este mismo cuerpo” (sokushin jôbutsu)- está basada en la filosofía que ve no solamente los kami y Buda como uno, sino “la iluminación perfecta en el propio cuerpo” y en toda la realidad presente. Este paradigma budista esotérico está en línea con la antigua creencia shintoísta de que todo el universo está inherentemente infundido con la naturaleza sagrado de los kami. La visión del mundo combinado de Shintoísmo y Budismo Esotérico se refleja y expresa en la danza yamabushi kagura.

La idea de que la belleza es lo bueno es fundamental en Japón. Esto podría ser porque las religiones japonesas están tan íntimamente conectadas con las artes, y porque la dimensión estética es tan central a la visión del mundo y experiencia religiosos japoneses. Es porque en Japón la expresión artística presenta, expresa e induce cualidades y mensaje espirituales, no solo en artes budistas famosas como Zen, sino también en las artes escénicas folclóricas. Las antiguas artes japonesas de la danza, canto, poesía y teatro siempre han sido consideradas expresiones de lo divino, lenguajes de los kami. Como Ellwood y Pilgrim sostiene, los ritos religiosos japoneses...


...son menos importantes por lo que dicen que por lo que muestran...la práctica religiosa japonesa no hablan fundamentalmente acerca de lo sagrado ni incluso completamente sobre las plegarias a lo sagrado; sobre todo es hierofanía -...una demostración de lo sagrado, tanto en sí mismo como en las estructuras sagradas fundamentales de la vida humana. Para estar seguro, es una demostración de lo sagrado a través de los seres humanos y el arte humano, pero está directamente en línea con la experiencia más profunda del chamanismo shintoísta y el budismo; es el humano quien da palabra y forma al dios o al principio universal de iluminación.


En consecuencia, los kami son vistos como moradas en la interpretación de kagura: la etimología japonesa de “kagura” es kami no kura, el “puesto del kami”.



       






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