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LA HISTORIA DEL KABUKI

por Toshio KAWATAKE ©



2. Origen y Primeros Desarrollos



El origen del Kabuki está en las canciones y danzas de una mujer de nombre Okuni, una sacerdotisa del Santuario Izumo. Estas ya eran interpretadas en Kyoto hacia 1603. A su vez las fuentes de estas eran posiblemente esas canciones y danzas que se conocían colectivamente como Furyû y que se habían hecho populares entre la gente en la decadencia que existía hacia comienzos de la Rebelión Ônin durante la segunda mitad del siglo XV. Furyû eran danzas dinámicas acompañadas por la entonación de canciones populares y eran presentadas en trajes coloridos en época de festivales y de otros eventos festivos. Entre estas existían danzas para mujeres. Ya que las mujeres habían sido prohibidas sobre un escenario de acuerdo a los preceptos budistas, un número de ellas viajaba por todo el país mezclando la prostitución con su profesión de artistas. Hacia finales del siglo XVI estas bailarines comenzaron a aparecer con frecuencia en la zona de la capital. Se cree que Okuni estaba entre ellas. A través de la victoria en la Batalla de Sekigahara en 1600, Tokugawa Ieyasu (el primero de los shôgun Tokugawa) ganó el control de todo el país y la paz fue restaurada. Prevalecía una atmósfera de libertad y esto le dio la oportunidad a Okuni y a su grupo para aparecer abiertamente frente al público de la capital.


Okuni, vestida de hombre, hacía el papel de un hombre que frecuenta las casas de té que estaban en boga por esa época (antecesoras de las casas de placer) y que coqueteaba con las mujeres del lugar. Okuni también bailaba una versión de un canto budista nembutsu vestida a la manera de los recién llegados sacerdotes cristianos, llevando puesto un rosario y una cruz alrededor del cuello. Estas presentaciones completamente nuevas, sus canciones populares y sus danzas tomaron a los espectadores por sorpresa.


Las danzas de Okuni empezaron a recibir el nombre de danzas kabuki, siendo esta palabra un adjetivo que describe lo vanguardista: nuevas cosas que van más allá de los comportamientos tradicionales. La costumbre de escribir la palabra con tres caracteres sino-japoneses como se hace actualmente, es decir (ka) canción, (bu) danza y (ki) destreza, no se dio sino hasta más tarde.


Okuni, sobre un escenario tan sencillo como el del Noh, también llamó la atención con pequeños entremeses presentados entre sus novedosas danzas (estos pudieron haber sido formas populares de Kyôgen), y posteriormente se establecieron otros grupos de artistas femeninas. Sin embargo, debido a que estas mujeres continuaban practicando la prostitución y sus presentaciones hacían énfasis en sus encantos físicos, su arte llegó a ser llamado Kabuki de las mujeres del placer. El gobierno del shôgun Tokugawa, considerando las funciones como un mal social, decidió prohibirlas hacia 1629.


En su lugar se hicieron populares los jovencitos Kabuki -Kabuki interpretado por jóvenes atractivos. Pero debido a que estos también hacían énfasis en sus danzas a la belleza sensual y eran asociados con el homosexualismo, el gobierno del shôgun también los vio como un mal social y decretó la prohibición a sus presentaciones en 1651.


A pesar de esto el Kabuki recibió la aprobación oficial al siguiente año con dos condiciones: primero, que los jóvenes que aparecieran sobre el escenario tenían que cortar sus melenas para que parecieran más hombres que muchachos, y segundo, que las presentaciones tenían que excluir las canciones y danzas sensuales y deberían limitarse a coreografías no sensacionalistas (monomame kyôgen). De esta forma el Kabuki reinició su desarrollo esta vez hacia una verdadera forma teatral.

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