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© Mauricio Martinez R..
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EL REPERTORIO DEL KABUKI

por Toshio KAWATAKE ©



3. Kizewamono



El ki en Kizewamono significa "puro" e "inmodificado". Estas son obras sewamono que describen las vidas y costumbres de las clases bajas de la sociedad de Edo en una forma realista. Se cree que se originan en una obra de Bunraku de Namiki Sôsuke, Natsu Matsuri Naniwa Kagami. El desarrollo de este tipo de obras hasta convertirse en un género se dio lugar luego de que el Bunraku dejara de evolucionar, es decir entre comienzos y mediados del siglo XIX. Este género pertenece al Kabuki puro de Edo.


Típica entre las primeras obras del género es una de las más grandes piezas de sewamono, Yotsuya Kaidan de Tsuruya Namboku IV. Esta obra se hizo familiar entre las audiencias en el extranjero gracias a la versión literaria de Lafcadio Hearn y su posterior versión cinematográfica. La historia está basada en cuentos tales como el de la esposa del samurai que muere de la locura producida por los celos, luego de lo cual su espíritu atormenta a una familia, y también el cuento de un hombre y una mujer que habían mantenido relaciones ilícitas hasta cuando son descubiertos y asesinados y posteriormente clavados a los dos lados de un tablón para arrojarlos luego a un río. Pero lo que más se destaca en la obra es la escena en la cual Oiwa, esposa del samurai Tamiya Iemon, es atormentada por su esposo y envenenada por una vecina intrigante, con lo cual su rostro se transforma en algo monstruoso para luego encontrar una muerte agonizante. Como fondo de esto está la descripción realista de los barrios pobres de Edo, mostrando la situación apremiante de Iemon, quien repara sombrillas rotas como una forma de subsistencia, y el masajista quien también aparece en la escena. De nueve se aprecia la terrorífica transformación del rostro normal de Oiwa en un rostro envenenado por el odio en el momento de su muerte.


Posteriormente, luego de morir, hay una procesión rápida y espantosa de espectros y espíritus. Enseguida hay una escena en las riveras del río Ombôbori donde surge el cuerpo descompuesto de Oiwa para enfrentar a Iemon. Luego de esto hay una escena en la que Iemon, ya convertido en un neurótico, es atormentado sin compasión por el espíritu de Oiwa en el cuarto de un templo en donde se ocultaba. Más adelante, aunque de alguna forma disgregada de la historia principal, hay un escena en la cual, luego del matrimonio de la hermana de Oiwa con un aldeano, descubren que son hermanos que fueron separados hace mucho tiempo y como consecuencia se suicidan. La escena toma lugar en su usual lugar de encuentros.


Otra obra kizewamono es Sannin Kichiza de Kawatake Mokuami. Esta presenta a tres ladrones, todos con el nombre de Kichiza -Oshô Kichiza, Ojô Kichiza y Obô Kichiza- quienes de modo inesperado se encuentran cerca al río Sumida en medio de la noche y, luego de presentarse, juran convertirse en hermanos. Este tipo de obra realista con ladrones como personajes principales se conoce como shiranamimono, o historias picarescas. Uno de los ladrones empuja a una transeúnte hacia el río con el fin de robarle 100 ryô en efectivo, luego apoya su pierna sobre una estaca en la rivera del río y recita las siguientes líneas, escritas aquí en un estilo similar al que utilizaría un actor:



Tsukimo oboroni shirauono   

Kagarimo kasumu haruno sora   

Tsumetee kazeni horoyoino   

Kokoromochiyoku ukaukato   

Ukare garasuno tada ichiwa   

Negurae kaeru kawabatade   

Saono shizukuka nuretede awa   

Omoigakenaku teniiru hyakuryô   



Recitado en siete-cinco, este ritmo es familiar a todos los japoneses. Una noche fría, cuando se puede observar una luna brumosa, la luz de esta danza sobre las olas de la corriente... Real, y al tiempo irreal, este sentimiento de belleza estilizada es maravillosamente explotado en sewamono.


Existen otros ejemplos, tales como la obra Benten Kozô (Shiranami Gonin Otoko) ya mencionada, pero viendo la totalidad de sewamono además de su descripción de las vidas, costumbres y buenas maneras de las masas del distrito de Edo, hay muchas descripciones de lujuria y atrocidades sangrientas, y por debajo de todo están las pulsaciones de una filosofía nihilista, de hedonismo y de puntos de vista individualistas.


Esto es muy diferente a la situación que encontramos en el caso de los héroes de jôruri de comienzos del período Edo, quienes sacrificaban a parientes de sangre por el bien de sus obligaciones feudales o que cometían suicidio, con la esperanza de encontrar felicidad en el otro mundo ya que no podían enfrentar las contradicciones de este mundo.


Para una ilustración de esto podríamos tomar a Izayoi Seishin. Izayoi es una prostituta; Seishin es un monje de un templo. Seishin ha sido expulsado de su templo por haber trasgredido las reglas budistas al tener relaciones con Izayoi. Está a punto de arrojarse a un río cuando Izayoi, quien ha huido del prostíbulo, lo alcanza y le ofrece morir a su lado. Toman la decisión.


Hasta este punto la historia es la misma a la de los cuentos de Chikamatsu sobre el amor puro de una pareja. Pero a partir de este punto la historia se torna completamente diferente a las que Chikamatsu escribiera. Seishin puede nadar y por tanto chapotea en la superficie del río. Izayoi es llevada por la corriente hasta el bote de un pescador y es rescatada. Aunque deseaban morir juntos siguen con vida. Seishin salta una y otra vez al río pero no logra morir. Durante este tiempo pasan por el río algunos "botes de placer" y hasta Seishin llegan los sonidos de los shamisén de las geishas, de los cantos nagauta y de los felices invitados quienes disfrutan la velada, y Seishin cambia de parecer. Decide que ya que la vida es corta lo mejor es tener dinero y disfrutar, un pensamiento muy terrenal que lo conduce a asesinar a un tendero que pasaba por el lugar con el fin de robarlo y luego desaparecer en las penumbras de la noche.


Mucho más tarde, en las montañas Hakone se reencuentra con Izayoi, quien se ha convertido en la esposa de un temible ladrón y juntos intentan extorsionarlo. Luego, cuando descubren que un joven que han asesinado es el hermano menor de Izayoi, los dos deciden de nuevo suicidarse. Pero a diferencia de Ohatsu y Tokubei de Sonezaki Shinjû (Doble Suicidio en Sonezaki) de Chikamatsu, quienes buscaban respiro y felicidad en el otro mundo, Izayoi y Seishin solo buscaban saldar las cuentas por su hedonismo y degeneración.


Las obras kizewamono describen de esta forma diferentes aspectos de la vida de las masas, al tiempo que retratan con belleza estilística la desesperada situación que surge cuando se siguen ciegamente los instintos.

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