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© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
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EL ESTILO Y BELLEZA DEL KABUKI

por Toshio KAWATAKE ©



3. Los Actores y Su Arte


3.2. Aragoto



Aragoto es un estilo de actuación que se dice fue creado por Ichikawa Danjûrô I en Edo (Tokyo). Como ya se ha dicho, él creó este estilo bajo influencia del kimpira-bushi del viejo jôruri. En una palabra, aragoto es brillante y simple y se puede decir que sus movimientos galantes y heroicos, que siempre producen una lluvia de aplausos, reflejan el espíritu de los habitantes de Edo.


Aragoto, que literalmente significa "cosa áspera", es simplemente eso. El héroe de Shibaraku, obra que hace parte de las Dieciocho Favoritas del Kabuki como una de las piezas más representativas del arte de Danjûrô, es un típico ejemplo de aragoto.


La escena es frente a un santuario con un torii rojo a la entrada ubicado en la parte central del escenario. Un malvado ministro que aspira a derrocar al emperador, ha capturado a varias personas inocentes y está a punto de hacerlas ejecutar por sus subalternos. La cara del malvado ministro está cubierta de blanco y tiene líneas pintadas alrededor de sus ojos y atravesando sus pómulos en color azul oscuro. A primera vista se le puede identificar como villano. Cuando una de las espadas está a punto de caer sobre el cuello de una de las víctimas, desde detrás de la cortina al final del hanamichi se escucha un grito de "Shibaraku!" (espere!). Esta voz debe vibrar pero al mismo tiempo debe ser reservada. Este es el primer requerimiento para el aragoto. Luego de escuchar la voz, los subalternos se ponen tensos y ansiosos. Quién ha hablado? La espada no cae. Un imponente actor aparece sobre el hanamichi gritando "espere! espere!" Él es el héroe de la obra.


Sobre la base de maquillaje blanco que cubre su cara hay pintadas líneas rojas alrededor de sus ojos y de su pómulos. Este maquillaje indica la gran indignación de este honesto héroe hacia los actos del villano; esta es una representación teatral de los sentimientos de un hombre que está invadido por una furia creciente. Este maquillaje conocido como kumadori se puede ver con frecuencia en grabados y fotografías y está siempre asociado y considerado como una representación del Kabuki. El kumadori, no realista y que representa gran fuerza y poderes superhumanos, es una de las características principales del aragoto.


El héroe para en el punto conocido como siete-tres en el hanamichi y en voz alta declama sus líneas presentándose ante el público. En el pasado existía una pequeña plataforma (nanoridai) que se extendía desde el hanamichi hacia el centro del área del público en la cual los actores se paraban para presentarse (tsurane). Esta presentación del personaje hecha por el actor es de agrado del público. Aquí el actor debe decir sus líneas con una voz sonora.


En seguida el héroe se desplaza hasta el escenario mismo con el fin de impartir castigo al malvado ministro en forma implacable, luego rescata a las víctimas y hace una serie de posturas llamadas mie. Estas posturas hacen al héroe parecer de mayor envergadura de la real. Cuando finalmente desenvaina su gran espada, decapita a los malvados súbditos de un solo golpe. Pero esto no se interpreta en forma realista. Los súbditos caen al piso y un asistente en escena, vestido en un traje formal kamishimo, deja caer sobre el escenario algunas cabezas ficticias con el fin de representar la decapitación. Quizás un tanto infantil, este acto tiene tal calidad que le da gran valor. El espíritu del aragoto traspasa de tal forma el pensamiento realista y racional por medio de expresiones exageradas de fuerza y rectitud.


El héroe trata al malvado ministro en forma despreciativa apoyando su espada en su hombro y pavoneándose hasta el final del hanamichi. El público responde a esta demostración gritando el nombre del actor, el volumen de sus voces sobrepasando el sonido de los aplausos.


Recursos y acciones tales como kumadori, mie y las sonoras declamaciones de los personajes (tsurane) que en forma exagerada muestran los poderes superhumanos, constituyen el aragoto.


Al parecer Ichikawa Danjûrô decía que el "aragoto debería ser interpretado como si uno fuera un niño de cinco o seis años". En aragoto uno puede encontrar la grandeza naife del Kabuki como un arte escénica popular y disfrutar de su brillante impacto el cual también se encuentra en los grabados ukiyo-e.

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