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EL ESTILO Y BELLEZA DEL BUNRAKU

por Toshio KAWATAKE ©



3. Tayû y Shamisén



El Tayû, quien recita el gidayû-bushi, es un narrador de un tipo de poesía dramática y descriptiva. Existen también otros estilos que pertenecen a la categoría de jôruri -y que todavía existen- tales como kato-bushi, itchu-bushi, ogie-bushi, sonohachi-bushi, shinnai-bushi, y bunya-bushi, además de tokiwazu-bushi y kiyomoto-bushi que son componentes necesarios en el Kabuki y en la danza tradicional japonesa (una rama del Kabuki). En los comienzos del Bunraku existía una gran variedad y los nombres de los narradores se convirtieron en nombres de estilos de narración. Sin embargo, desde la época en que el primer Takemoto Gidayû (1651-1714) abrió su teatro, el Takemotoza en Osaka en 1685, el Bunraku emplea exclusivamente el estilo gidayû.


El jôruri de antes del gidayû-bushi es conocido como el viejo jôruri, y el posterior es llamado ya sea nuevo jôruri o gidayû jôruri. Las obras Chûshingura, Terakoya y Kokusenya Kassen (La Batalla del Gran General) fueron escritos para ser interpretados en el estilo gidayû.


En cuanto a la técnica de narración del jôruri existen varias escuelas. Al mismo tiempo un solo narrador podría recitar las líneas en diferentes formas dentro de una sola obra ya que el texto es de dos tipos: (I) la descripción lírica de las situaciones, el desarrollo de la historia y la explicación de la esencia psicológica (la sección llamada ji que es un tipo de recitativo), que es descrita en tercera persona, y (2) las líneas (serifu) de los personajes expresados en primera persona.


Esto se asemeja a las características del teatro griego, donde la parte del choros se diferencia de la de los tres actores, y se emplean diferentes tipos de ritmo para las líneas del choros y para las de los actores respectivamente, como lo mencionó Aristóteles en sus Poéticas. Pero la sección ji del Bunraku se caracteriza por tener una gran ornamentación poética y la recitación es hecha en forma muy vigorosa, mientras que las palabras son muy cercanas a las utilizadas en la vida diaria. Esto corresponde a la diferencia entre la parte coral y la recitativa de los protagonistas y deuteragonistas en las obras de Noh. Sin embargo, debido a los estrechos lazos con las realidades de la gente de Edo, gidayû se asemeja en gran medida a la conversación normal. Debido a que el japonés hablado no ha tenido muchos cambios fundamentales desde el período Edo (1600-1868), el público moderno no tiene mucha dificultad en entender los textos de gidayû.


El shamisén proporciona la melodía, pero más que ser un mero acompañamiento, la música de este también debe tener y transmitir matices emotivos y psicológicos. El músico de shamisén es a veces un compositor al igual que un intérprete y también juega un papel importante en la transmisión del arte. No solamente debe entrenar aprendices sino que también debe entrenar en forma rigurosa y disciplinada a los narradores con los que va a compartir el escenario. Los músicos son los acompañantes de los títeres y narradores, pero son esenciales en la continua transmisión de este tipo de drama.


El shamisén empleado en gidayû difiere del de tokiwazu, kiyomoto, nagauta y otros estilos, en que es más grande y tiene un cuello más grueso (llamado futozao). La poderosa fuerza musical que reside en este instrumento sirve para hacer aun más efectiva la voz del narrador, la cuál este proyecta inicialmente desde el diafragma.

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