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LA HISTORIA DEL BUNRAKU

por Toshio KAWATAKE ©



6. Desarrollo y Declive del Gidayû Jôruri



Takemoto Gidayû era un agricultor en Osaka, pero tenía tal talento con la voz que se hizo discípulo de Kiyomizu Rihei, quien a su vez había sido discípulo de Harimanojo, y por esto tomó el nombre Ridayu. Gidayû creó sus propio estilo adoptando lo que aprendió de Harimanojo, agregando algo de Kaganojo, además de las influencias del estilo sekkyo-bushi y canciones nuevas que eran populares en la época. Se hizo tan diestro que llegó a rivalizar con Kaganojo e incluso lo superó. Luego de este triunfo artístico se trasladó a Osaka, abrió el teatro Takemotoza en el barrio de Dotombori y cambió su nombre por el de Takemoto Gidayû.


Antes de esto Chikamatsu Monzaemon ya había establecido una reputación como escritor de jôruri para Kaganojo y piezas de Kabuki para Sakata Tojuro. Takemoto Gidayû invitó a Chikamatsu a convertirse en escritor estrella del Takemotoza. La fecha era 1685, un año después de que el Takemotoza fuese abierto. La primero obra de Chikamatsu para este nuevo jefe fue Shusse Kagekiyo. Este fue un pivote en la historia del Bunraku; las obras anteriores a esta son llamadas viejo joruri, y las posteriores son conocidas como nuevo jôruri o gidayû jôruri.


La pregunta fundamental es: por qué fue Shusse Kagekiyo una obra que creó época? La respuesta no es que esta fue la primera obra en conjunto entre Gidayû y Chikamatsu, sino que también en términos de forma y contenido marcó el abandono del estilo de narración de la Edad Media a favor de un estilo particular del período Tokugawa.


La naturaleza del viejo jôruri cuyo período cubre 90 años desde Jôruri-hime Monogatari hasta Shusse Kagekiyo podría resumirse en la siguiente forma. Entre los temas eran comunes las narraciones épicas militares sobre los héroes de las guerras Gempei e historias de milagros relacionados con el budismo y shintoismo. Jôruri-hime Monogatari era una historia de amor, pero su fondo, de comienzo a final, eran los poderes superhumanos de Yakushi Nyorai. Habían muchas obras que tenían que ver con los milagros y maravillas y era una costumbre que estas obras fueran presentadas en festivales de templos y santuarios, muchas de estas dramatizando el evento o eventos que condujeron al establecimiento de la religión o del templo o santuario.*


Por supuesto existieron muchos tipos y variedades de obras que se referían a historias de amor y disputas familiares, pero todas basadas en elementos místicos, haciendo énfasis en lo espectacular y con mucha acción. Se podría decir que prácticamente no existían obras que se refirieran al carácter o psicología del ser humano. Aun cuando se desarrollaban en el mundo humano y se asemejaban mucho a los dramas humanos, estas obras tenían todavía sus raíces en la Edad Media en cuanto se refiere a los temas y el pensamiento que se aplicaba para su creación. En cuanto a su estilo, se componían ya sea de 6 o de 12 partes, eran deficientes en el contenido dramático y eran poco más que presentaciones monótonas de versos narrativos.


Un poco antes de la aparición de Chikamatsu se estaban escribiendo nuevas obras en 5 actos y por tanto se puede decir que tenían una composición de tipo casi teatral. Chikamatsu las condujo a un desarrollo perfecto, y se estableció la forma básica de la tragedia de Tokugawa con la presentación de Shusse Kagekiyo.


Shusse Kagekiyo es una obra jidaimono que consiste de cinco actos. Su característica más importante es que en vez de presentar un héroe sacado de las leyendas antiguas, describe los sufrimientos de un hombre casi normal que cae en el dilema de escoger entre su prometida y una cortesana llamada Akoya. Sin ser ni una aventura épica militar ni un relato de un héroe del pasado, la obra, con su énfasis en la naturaleza humana universal, marca un momento de cambio en el teatro.


Además Chikamatsu con su Sonezaki Shinjû creó la primera tragedia social del teatro del periodo Tokugawa. En Kokusenya Kassen presenta al personaje de Kinshojo, una mujer que se autosacrificó a causa de su amo y sus obligaciones con los demás, y con esto estableció un concepto general para las obras jidaimono. Pero incluso un logro más grande de Chikamatsu fue su tratamiento realista del carácter y psicología del hombre, su expresión distintiva de las complicaciones que surgen de la confrontación entre la razón y las emociones, y su personificación de estos sentimientos en composiciones líricas y poéticas.


Es así como a través del trabajo de Chikamatsu y Gidayû el teatro de títeres se convirtió en un teatro verdaderamente popular que reflejaba a la sociedad Tokugawa tanto en su forma como en su contenido.


En 1703 cuando Sonezaki Shinjû se presentó por primera vez, un discípulo de Gidayû de nombre Takemoto Uneme abandonó el Takemotoza y estableció un nuevo teatro, el Toyotakeza, adoptando él mismo el nombre Toyotake Wakadayu. A partir de ese momento los dos teatros entraron en un período de rivalidad durante el cual se presentaron muchas obras maestras.


Posteriormente, tan solo diez años luego de la muerte de Chikamatsu ocurrida en 1724, el gran titiritero Yoshida Bunzaburo (?-1760) perfeccionó el sistema de usar tres hombres para la manipulación de un solo títere. Él no solo era destacado como titiritero, sino que también estaba dotado con la habilidad de hacer tal tipo de innovaciones al tiempo que era un gran productor. Durante las siguientes dos décadas el Bunraku fue tan popular que el Kabuki parecía no existir. Esa fue la época de oro del Bunraku durante la cual el Kabuki permanecía a la sombra del teatro de títeres.


El método de utilizar tres hombres para manipular un solo títere, como ya se dijo, fue adoptado por la misma época en la cual los títeres empezaron a tener poderes de expresión que se asemejaban a los de la gente real. Al mismo tiempo el contenido dramático de las obras se hacía cada vez más realista. Es decir, la descripción lírica del escenario, que tenía un papel preponderante en las obras de Chikamatsu, se redujo considerablemente mientras que fueron agrandadas las porciones de los diálogos. La razón fue que ya era posible usar los títeres para presentar obras iguales a las presentadas por actores. Fue en esta coyuntura en la historia del Bunraku cuando se crearon sus tres piezas maestras, Sugawara Denju Tenarai Kagami (1746), Yoshitsune Sembonzakura (1747) y Kanadehon Chushingura (1748).


Estas obras representaron el esfuerzo combinado de Takeda Izumo (1691-1756), Namiki Sosuke (también conocido como Senryu; 1695-1751) y Miyoshi Shoraku (1696-1775). Composiciones hechas por grupos de autores se hicieron comunes luego de los últimos días de la carrera de Chikamatsu. De entre estos tres escritores parece que el más poderoso fue Namiki Sosuke. Anterior a las tres obras mencionadas, él escribió un conmovedor drama de un asesino en verano en Natsu Matsuri Naniwa Kagami. En esta obra Yoshida Bunzaburo representó al carácter principal, un pescador llamado Danshichi Kurobei ataviado en un estrecho kimono de verano y usó agua real y barro para reconstruir la escena del asesinato en el escenario, logrando así una producción de mucho realismo. Hasta ese momento, incluso en escenas de verano los títeres eran vestidos con kimonos pesados. Se considera a esta obra de significativa importancia como fuente del realismo de tipo kizewamono de las obras Kabuki que posteriormente se pusieron de moda (en el siglo XIX) en Edo. Chushingura y las otras dos obras, en las cuales se combinaron el realismo de Namiki y las destrezas de Yoshida como productor, son todavía con frecuencia presentadas tanto en Bunraku como en Kabuki.


Esta era marcó el apogeo en la historia del Bunraku. En 1751 Namiki escribió Kumagai Jinya, pero esta fue su última obra ya que murió antes de finalizar el año. Su muerte simbolizó el declive del propio Bunraku. Mientras tanto el Kabuki estaba asimilando y adaptando obras de Bunraku, haciéndolas mas poderosas y por tanto ganando popularidad. Cuando Bunzaburo introdujo el sistema de tres manipuladores, el Bunraku alcanzó la cumbre con respecto al realismo y de allí no pasó. Y cuando el Bunraku fue más allá de las limitaciones del teatro de títeres para convertirse en una creación única en el mundo y se igualó con el teatro hecho por actores, empezó a perder popularidad frente al atractivo de los actores reales y de sus talentos individuales.


La muerte de Namiki marca la transición de la edad de oro del Bunraku al resurgimiento del Kabuki. Dos años luego de la muerte de Namiki, su discípulo Namiki Shozo dejó de escribir para títeres y dirigió su atención a escribir obras para Kabuki. Trajo consigo a su trabajo en el Kabuki todo su talento como escritor y productor de obras de títeres. Tuvo éxito en ensanchar el terreno ocupado por las obras de tipo gidayû kyôgen (también conocidas como obras maruhon: obras Kabuki que utilizan narración gidayû y que son tomadas del Bunraku, de las cuales Chushingura fue la primera) y asegurando su posición en el Kabuki. También se le debe recordar como la persona que creó el escenario circular.


El Bunraku entró en declive rápidamente. Aunque Chikamatsu Hanji (1725-83) escribió obras de importancia, incluyendo Honcho Nijushiko, Moritsuna Jinya e Imoseyama, este resultó ser el último intento al respecto y las obras no llegaron a ser populares. En 1764 el Toyotakeza fue forzado a cerrar sus puertas por ultima vez y en 1772 le correspondió el turno al Takemotoza, esto debido a la falta de interés del publico por las presentaciones con títeres. Habían ya pasado 87 años desde Shusse Kagekiyo.


Luego de esto se construyeron varios teatros de títeres pequeños pero en vano. Se escribieron y presentaron obras como Hadesugata Onna Maiginu e Igagoe Dochu Sugoroku (La Vendeta en Iga) pero no estaban a la altura de las obras antiguas y luego de Ehon Taikoki (1799) no se escribieron nuevas obras.


Seis años más tarde, en 1805, se abrió el pequeño teatro de Uemura Bunrakuken, cuyo nombre es la fuente de la palabra Bunraku utilizada hoy día. Por esta época el Bunraku había dejado de producir nuevas obras y se había concentrado en revivir obras viejas. En otras palabras se convirtió en un teatro conservador dedicado a preservar el pasado.



*en las traducciones del japonés a idiomas occidentales es común referirse a "santuarios" (jinja) como shintoístas y a "templos" (otera) como budistas.

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