INICIO    MÚSICA    DANZA    TEATRO    PATRIMONIO    OKINAWA    AINU

Derechos Reservados
© Mauricio Martinez R..
PROYECTO GAGAKU
Universidad de Stanford
MÚSICAS
DE ASIA
INTERNET RADIO

EL CONTENIDO LITERARIO DEL BUNRAKU

por Toshio KAWATAKE ©



5. Elementos Dramáticos del Jôruri en Jidaimono



Como un ejemplo de una obra jidaimono, tomemos a Terakoya, que es en realidad un acto de la extensa obra Sugawara Denju Tenarai Kagami.


Entre los seguidores de Sugawara no Michizane está el trío compuesto por Umeo (o Umeomaru), Matsuo (o Matsuomaru) y Sakuramaru. El malvado ministro Fujiwara Jihei hizo desterrar a Sugawara a Kyushu donde murió. El trío Sugawara protege a la esposa de Sugawara y a su hijo, Kan Shusai, de sus enemigos al tiempo que planea la venganza.


Uno de ellos, Matsuo, se convierte en seguidor del despreciable Jihei. Por esta razón es castigado por los otros, ya que parece ser inconsciente de sus obligaciones y lealtad. Sin embargo lo que Matsuo en realidad ha hecho es ponerse del lado de su enemigo con la secreta intención de llevar a cabo su venganza en el momento apropiado. Las bases para esta tragedia están en la idea de que el samurai no puede existir sin tener lealtad hacia su amo -cumpliendo así con sus obligaciones. Llega por fin la oportunidad de Matsuo. El joven Kan Shusai es escondido en una escuela rural (terakoya). Estas noticias llegan a oídos del enemigo y el propietario de la escuela, Takebe Genzo, recibe la orden de entregar la cabeza de Kan Shusai. Genzo, siendo fiel seguidor de Sugawara, regresa a la escuela para tratar de encontrar a alguien que pueda ser sacrificado como substituto del muchacho. Entre los hijos de los campesinos de la zona hay un joven noble que podría pasar por el aristocrático Kan Shusai. La esposa de Genzo le dice que este estudiante acaba de entrar a la escuela, y Genzo, ocultando las lágrimas, resuelve que el muchacho tiene que ser sacrificado.


Luego llega el hombre encargado de traer la cabeza del ejecutado. Matsuo está con él, con el fin de certificar que la cabeza es la de Kan Shusai, ya que él es el único en el campo enemigo que ha visto al joven y puede identificar su rostro.


Genzo le muestra la cabeza a Matsuo en la que es posiblemente la escena más famosa de esta obra. Esa no es la cabeza de Kan Shusai sino la del propio hijo de Matsuo. Él ha aprovechado su misión para de tratar de encontrar una oportunidad para probar su lealtad, sacrificando a su propio hijo con el fin de salvar a Kan Shusai. Por eso envió a su hijo por anticipado para que entrara a esta escuela. Si Genzo y su esposa no hubiesen sido leales y en cambio hubiesen decapitado a Kan Shusai como se les ordenó, Matsuo no habría tenido que sufrir. Pero Genzo actuó por lealtad y sin saber que el niño era el hijo de Matsuo, lo sacrificó. Matsuo había previsto que su hijo fuera asesinado. Las tragedias de esta obra son así el producto del vasallaje y obligaciones feudales. Esta es la principal característica de las tragedias en las obras jidaimono.


Matsuo examina la cabeza y testifica falsamente que es la de Kan Shusai. Genzo y su esposa se sorprenden con la declaración de Matsuo y se alivian de saber que Kan Shusai esta a salvo. Los oficiales inspectores se alejan. Matsuo regresa a la escena, esta vez al lado de su esposa, y revela que fue su propio hijo el que fue decapitado. Cuando Genzo les dice que su hijo murió sonriendo y sin dar muestras de pesar, por saber que iba a salvar la vida de Kan Shusai, Matsuo y sus esposa rompen en llanto.


Esta escena es por supuesto el clímax de la obra. El tema central se esclarece solamente en la sección posterior. Es decir que la obra no elogia la cruel sustitución de una persona por otra, ni tampoco hace énfasis en la lealtad feudal. Por el contrario se debería decir que el sacrificio del hijo y la separación del esposo y la esposa fueron usados como el medio de describir el destino del samurai bajo el vasallaje feudal -el samurai que resiste incluso bajo el dolor de la muerte de su propio hijo.


Genzo, cuando está a punto de matar al sustituto de Kan Shusai, le dice a su esposa, "En verdad es terrible estar bajo el vasallaje!" Este es el tema de esta obra. Luego de que se corre la cortina hay una narración poética en metro de siete-cinco, como consolación por la muerte del niño:


Meido no tabi e   

Terairi no,

Shisho wa Midabutsu

Shikamunibutsu.

Rokudonoge no

Deshi to nari

Sai no Kawara de

Sunadehon

Iroha kaku ko wa

Aenakumo

Chirinuru inochi

Sehimonaya!



Ahora examinemos Kumagai Jinya, que hace parte de Ichinotani Futaba Gunki.


El héroe, Kumagai Naozane, aparece en la Historia del Clan Heike, y esta obra está hecha con las guerras Gempei como fondo. Kumagai es una persona que existió en la vida real y existen incluso canciones de Noh (utai) que hablan de él. Al comparar sus características en Noh y en las obras del período Tokugawa nos podemos hacer una buena idea de cómo el mismo hecho histórico ha sido puesto en escena en diferentes épocas y en diferentes formas en el teatro japonés.


Este es el original en la Historia del Clan Heike. Los Heike han sido derrotados en la batalla de Ichinotani y han huido por mar. Sin embargo un joven guerrero tardó en escapar. Kumagai Naozane, un comandante de las fuerzas Genji, inicia su persecución. El joven guerrero regresa a la costa y se espera listo a enfrentar a Kumagai en batalla, para combatirlo solo. Cuando Kumagai ve que el guerrero es un joven aristócrata y de edad similar a la de su propio hijo Kojiro -16 o 17- vacila en matarlo. Siendo él un padre, no puede soportar el imaginar la aflicción del padre de este joven. Sin embargo, debido a que está acompañado por sus propios hombres, debe derrotar al muchacho. Lleno de lágrimas, Kumagai lo mata. De la armadura del joven muerto cae una flauta (tan famosa que incluso tenía nombre, la Flauta de la Hoja Verde). Recordando el sonido de una flauta que venía del campo enemigo la noche anterior, Kumagai siente una profunda simpatía por el carácter refinado del hombre que acaba de matar. A este joven se le identifica como el noble Atsumori, hijo de Taira no Tsunemori. Kumagai, comprendiendo lo insignificante de la vida de un guerrero que tiene que matar incluso a un joven tan refinado, renuncia al mundo y pasa el resto de sus días como monje, ofreciendo consuelo al espíritu de Atsumori. Así es como se presenta en esta historia la maldad y tragedia de la guerra, al igual que el concepto budista de la fugacidad de la vida.


Zeami adaptó esta historia al Noh y la llamó Atsumori. En su versión, Kumagai, ya siendo monje, visita el viejo campo de batalla mucho tiempo después de ocurrida la batalla. Acompañado por la música de la flauta, un hombre vestido como cortador de césped aparece en escena y tomando la apariencia de Atsumori le dice a Kumagai sobre su sufrimiento en la penumbra. Luego de esto danza acompañado por una narración de la batalla. Gracias al poder de las oraciones de Kumagai, Atsumori finalmente entra al nirvana. Esta es una pieza maestra de Noh en la cual la elegancia de la música de la flauta es usada como motivo para describir la pena de un hombre.


Pero la versión joruri de la misma historia es completamente diferente. En Ichinotani Futaba Gunki hay un decapitado en una escena. Sin embargo, no es Atsumori a quien han matado, sino al hijo de Kumagai, Kojiro. Por orden de su amo, Minamoto no Yoshitsune, Kumagai tuvo que matar a su propio hijo. Antes de la batalla, Yoshitsune había ordenado que si algún comandante enemigo capturado tenía relaciones consanguíneas con el emperador, no debería matársele y que si era necesario, uno debería sacrificar incluso a su propia familia con tal de salvar la vida de esa persona.


Desafortunadamente Kumagai fue uno de los que tuvo que asumir la tarea de matar a Atsumori, pero en la versión joruri Atsumori se supone es un hijo no-oficial del ya retirado emperador Goshirakawa. Por tanto Kumagai substituyó a Atsumori, quien había sido herido en batalla, por su propio hijo. Esto marca el final de la tragedia de Kumagai. En vez de desprestigiar a su hijo, Kumagai tiene que matarlo, habiendo recibido la aceptación de su hijo, con el fin de obedecer a su amo. Yo llamo a esto una "tragedia de común acuerdo".


Luego viene la escena de Jinya. Todos, incluyendo el público, piensan que Atsumori ha encontrado la muerte en manos de Kumagai. La madre de Atsumori, buscando vengarse, se aproxima a Kumagai con una espada. Él, en presencia de su esposa, le pide a la mujer que desista y comienza a relatar la batalla. Luego le muestra la cabeza de la persona que ha matado por orden de Yoshitsune, y ellas inmediatamente comprenden lo que ha ocurrido. Las dos mujeres están conmocionadas y es la esposa de Kumagai, y no la madre de Atsumori, quien ha perdido a un ser amado. Kumagai le pide a su esposa, quien está sumida en llanto, que pare de hacerlo. Luego Kumagai corta su tocado que es el símbolo de los samurais, se pone una túnica negra y se convierte en monje. En seguida parte en un viaje con el propósito de mitigar el espíritu de su hijo decapitado.


No se requiere de más explicación. Los escritores de Noh crearon numerosas obras en las que enfatizaban las tragedias y el sentido de impermanencia de los hombres que tuvieron que enfrentar los horrores de las batallas, acompañados por la elegante tensión de la flauta. Estos escritores describieron en sus obras el espíritu cultural general del período antes de Tokugawa.


Por el contrario los escritores de Bunraku pusieron un fuerte énfasis en los sentimientos de los padres por sus hijos, algo que también se encuentra en las historias de las fuentes originales. Un resultado sorprendente a este respecto es la escena Kumagai Jinya en Ichinotani Futaba Gunki. Kumagai es descrito no tanto como un hombre que sigue las ordenes de su amo y se le une en batalla, ni como un guerrero con obligaciones feudales, sino como un padre, y su esposa es descrita como una madre más que como la esposa de un guerrero. El clímax está hecho a partir de la separación del hombre y su esposa, y la obra es más que todo una historia de la tragedia que aflije a una familia.


Aunque las obras emplean incidentes históricos reales y presentan a héroes históricos en los roles principales, cuando llega el clímax, un héroe no es más que un padre normal que tiene, como cualquier otro, el carácter emocional de un padre. Aquí es evidente la esencia del Kabuki y el Bunraku como formas de teatro popular. Es así como, aunque digamos que las obras jidaimono son "obras históricas", en realidad son tragedias familiares con escenas como la triste separación entre padres e hijos en todo el centro de la acción de la obra.


Cuando se ve que la motivación principal para tales actos depende del amo o maestro, y se ve que esta relación se mantuvo con el fin de abarcar tanto el pasado como el presente y el futuro, al darle prioridad a la simple relación de padre e hijo -que se expande tan solo a uno de estos periodos- se hacen evidentes las relaciones humanas antinaturales que fueron impuestas por el feudalismo. La gente común del período Edo que veían las funciones de tales tragedias como Terakoya y Kumagai podían sentir empatía hacia los personajes dramáticos de una tragedia familiar y llorar por simpatía por ellos.


Aunque obras jidaimono tales como Chushingura, Sembonzakura, Imoseyama, Kokusenya Kassen y muchas otras tienen su propio y único mundo y una amplia variedad de eventos trágicos, en el fondo los motivos y estilos son los mismos a los ya explicados.


Luego de considerar la estilización, contenido dramático y belleza del Bunraku, y teniendo todo esto en cuenta, vamos ahora a referirnos a la historia y desarrollo de este, al igual que a su presente estado.

TEATRO