PARTE I
Para comprender las influencias culturales y musicales de la Ruta de la Seda en Japón, es necesario centrar la atención en dos importantes períodos, Asuka y Nara (710-793). La esencia del impacto musical del continente en el archipiélago se puede establecer a través del estudio de dos aspectos principales: los estilos musicales importados del continente, incluyendo la música cortesana Gagaku, y la colección de instrumentos musicales del Tesoro Shosoin del monasterio Todaiji .
Es difícil determinar el origen de muchos estilos de música y el tipo de influencias que llegaron al archipiélago antes del período Nara. Esto se debe principalmente a la falta de documentación al respecto como consecuencia de la ausencia de escritura en el Japón. Sin embargo, en los primeros siglos de nuestra era es posible encontrar escritos relacionados con Japón en documentos de los Han chinos. Allí se mencionan cerca de cien reinos que existían en el archipiélago de los cuales unos 30 tenían algún tipo de relación directa con el continente y algunos ubicados en la región occidental que eran gobernados por mujeres.
Hacia el siglo III existen tres grandes fuerzas: los reinos de Yamato, Kyushu e Izumo, siendo el primero de ellos el más poderoso. Hacia la misma época se conoce de relaciones e incluso de intentos de penetración de los japoneses en territorio continental, y de alianzas con el imperio coreano de Paekche para controlar a su vecino, el imperio Silla .
Hacia el siglo VI se sabe de la conformación de los grupos de inmigrantes en Japón, principalmente por el hecho de haber sido obligados a registrarse. Se cuenta con registros de 7053 hombres chinos, además de coreanos, indios e inmigrantes del sudeste asiático.
Posiblemente, como también ocurrió durante la modernización del Japón a finales del siglo XIX, la introducción de la cultura continental en el período de antigüedad tardía ocurrió motivada por la percepción de China como el ideal de desarrollo, y no tanto por interés estético, o como el caso de la introducción del Budismo, por interés religioso. Estudiando un poco las rutas de las religiones en Asia se hace evidente que en algunos casos las conversiones se daban por conveniencia para tener un mejor acceso a un territorio foráneo, bien para fines comerciales, bien para buscar alianzas, o con la intención de penetración. Creo que podrían considerarse algunas de estas posibilidades para el caso de la adopción del Budismo en Japón.
La llegada del Budismo significó también la introducción de estilos de música religiosa. En una de las vías principales, el Budismo pasa de India a Asia Central y de allí a China, a Corea y finalmente al Japón. A lo largo de esta ruta se encuentran vestigios de las diferentes etapas de desarrollo y de los estilos y transformaciones que sufrió el Budismo en cada región. En lugares como las cuevas de Mogao en Dunhuang, China, se pueden apreciar pinturas murales con diosas budistas interpretando diferentes instrumentos musicales, como laúdes, flautas y organillos de boca, algunos de ellos introducidos a Japón con la música cortesana, mas no con la música budista.