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ARTES ESCÉNICAS DE JAPÓN        

EVENTOS
“Reconstruyendo los 
Instrumentos 
de los Antiguos Khmer”
Un proyecto de
Patrick Kersalé

Estudios Japoneses

Artículo


CHINA Y JAPÓN: DIVIDIDOS POR LA HISTORIA


Por Luis Díaz


Las protestas chinas contra Japón del mes de abril de 2005 fueron las más violentas en décadas. Ambos países, cuyo intercambio comercial alcanza niveles nunca vistos, tienen mucho que perder si no logran un mínimo entendimiento sobre su pasado.


Es rotunda la diferencia que se puede notar cuando uno escucha conversar a un alemán con un francés o inglés sobre la Segunda Guerra Mundial y, por otra parte, a un japonés con un chino o coreano, sobre el mismo tema.


En el caso de los europeos, salvo contadas excepciones, existe un consenso sobre las causas y efectos del gran conflicto bélico e incluso, los mismos alemanes, reconocen, muchas veces, de manera descarnada, los horrores vividos durante la Alemania Nazi. Es por eso que es impensable que surja una disputa internacional entre estos países, sobre un tema que ya se considera superado y sobre el cual existe un acuerdo. Pero, ¿por qué entonces, después de casi sesenta años de terminada la Segunda Guerra Mundial, ésta sigue dividiendo a japoneses y chinos?


UNA PURGA A MEDIAS


Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial (SGM), con la derrota absoluta de Japón, después de los bombardeos nucleares a las ciudades de Hiroshima (6 de agosto de 1945) y Nagasaki (9 de agosto de 1945), las fuerzas de ocupación lideradas por el general Norteamericano MacArthur, llevaron a cabo el Tribunal de Tokyo, la versión oriental de Nuremberg, donde se juzgó a 28 criminales de guerra Clase A (acusados de planificar, preparar o iniciar una guerra de agresión) y se condenó a la pena capital a siete de ellos.


Luego se llevó a cabo una purga removiendo a unos 200 mil militares, líderes gubernamentales y empresariales y todos aquellos que hubieran participado activamente en el militarismo.


Si bien esta purga fue mucho menor que la que ocurrió en Alemania, afectó a uno de cada cuatro ejecutivos del mundo empresarial, lo que, al igual que ocurrió en el caso alemán, debilitó el esfuerzo de reconstrucción, debido a la falta de personal calificado para hacer que el país funcionara. MacArthur tenía la esperanza de reformar el estado japonés desde su base, creando una nueva Constitución, incluyendo el Artículo IX, que explícitamente renunciaba a perpetuidad a la guerra, logrando una reforma agraria, económica y social. Sin embargo, más temprano que tarde, cambió de actitud.


MARCHA ATRÁS


Distintos factores que surgieron a partir de 1947 hicieron pensar a los Estados Unidos que era más urgente revivir la economía japonesa que reestructurarla.


La economía japonesa se encontraba en ruinas y no daba señales de vigor, a pesar de la inmensa cantidad de recursos que inyectaba Washington. Esta debilidad de Japón era mucho más preocupante frente a los eventos que surgían en China, donde el líder nacionalista Chiang Kai-shek se tuvo que refugiar en Taiwán, al ser derrotado por Mao en 1949.


La Guerra Fría y el temor al Comunismo convencieron a los Estados Unidos de que, en vez de insistir en las reformas, como el estímulo a la creación de sindicatos independientes y fuertes, lo más importante era fortalecer a Japón para volverlo un bastión anticomunista en Asia. A este movimiento se le conoce como La Marcha Atrás y como resultado de éste, los sindicatos fueron controlados y muchos burócratas, que tuvieron activa participación durante la SGM, volvieron a puestos de importancia.


La guerra de Corea en 1950, además, catapultó a Japón como un aliado de los Estados Unidos y convencieron a éste de que ya era hora de firmar un tratado con Japón y terminar la ocupación, o al menos parte de ella. El tratado se firmó el 8 de septiembre de 1951, en San Francisco, donde se declaró el fin de la guerra, se restauró la soberanía a Japón y se terminaba así la ocupación. Se firmó un segundo tratado donde Japón concedía bases a los Estados Unidos.


No fue extraño entonces ver como por ejemplo, a la cabeza del Ministerio de Educación de Japón se eligiera en 1953 a Odachi Shigeo, quien, durante la SGM fue el alcalde de Singapur durante la durísima ocupación japonesa. Otro funcionario de la maquinaria de guerra japonesa, llamado Nadao Hirokichi fue elegido Ministro de Educación por cuatro períodos donde tuvo la tarea de corregir los “excesos” de las políticas educativas durante la ocupación. Incluso, en 1957 se elige Primer Ministro a Nobusuke Kishi, quien había sido un criminal de guerra clase A. Kishi fue el encargado en lograr que Japón, a pesar de gravísimas protestas de amplios sectores, aprobara la renovación del Tratado de Seguridad entre Japón y los Estados Unidos.


YASUKUNI


Todos los países que han tenido conflictos bélicos de importancia tienen un monumento a sus soldados muertos en combate. Japón, por su parte, rinde tributo a sus soldados muertos en el Santuario Shinto llamado Yasukuni, que se encuentra en Tokyo. A diferencia de un monumento cualquiera, de acuerdo a la creencia Shinto, el espíritu mismo de los soldados ha sido consagrado en dicho Santuario. Tanto es así, que durante la SGM, los soldados al salir a combatir y ante la posibilidad de morir en combate, se despedían de alguno de sus compañeros de armas diciendo “nos vemos en Yasukuni”. De ahí la trascendencia del Santuario o Jinja en japonés.


No obstante, junto con los 2,5 millones de soldados muertos, 14 criminales de guerra también se encuentran consagrados en dicho santuario y, por lo tanto, cada vez que un Primer Ministro acude a rendir tributo a los soldados muertos durante alguna fecha importante, como lo haría cualquier presidente o primer ministro, China lo considera un insulto de parte de Japón, ya que también está rindiendo tributo a criminales de guerra.


El otro problema que enturbia las relaciones sino-japonesas es el referente a los textos de historia que usan los escolares. Por ejemplo, al explicar lo ocurrido en Nanjing durante las SGM, donde el tribunal de Tokyo reconoció unos 40 mil muertos civiles chinos a manos de los soldados japoneses, algunos textos japoneses solo mencionan en dos líneas que ocurrieron “incidentes”. Entonces, los chinos acusan a Japón de querer “blanquear” la historia.


Por su parte, existen muchos en Japón que creen que China ha educado a sus ciudadanos para que odien a Japón. En el mismo caso de la masacre de Nanjing, los historiadores chinos estiman la cifra de muertos en 300 y 20 mil mujeres violadas por las tropas japonesas. Por lo mismo, si uno tiene la posibilidad de hablar con un estudiante chino sobre lo ocurrido en Nanjing, la reacción contra Japón es clarísima.


Los japoneses agregan a esto que varios primeros ministros se han disculpado ante sus pares chinos en más de 17 oportunidades por el sufrimiento causado al pueblo chino durante las SGM, junto con una ayuda económica nipona de mas de 30 mil millones de dólares.


El 23 de abril, el Primer Ministro japonés Junichiro Koizumi reunido en Jakarta con el Presidente chino Hu JinTao en la cumbre de líderes africanos y asiáticos, pidió una vez más disculpas por lo sucedido en la SGM y expresó su “más profundo remordimiento”, como una manera de terminar con las más graves protestas contra Japón, que se hayan registrado en décadas en distintas ciudades de China. Después de esta declaración de Koizumi, las aguas se tranquilizaron entre ambos países.


Sin embargo, el 23 de mayo, la Vice Premier china Wu Yi, quien estaba de visita en Japón y tenía planeado reunirse con Koizumi, en una movida inusual, canceló abruptamente la reunión y volvió a China. La razón que dio fue que tenía que “atender deberes oficiales internos urgentes”. Sin embargo, se especula que una vez más, la causa de la discordia es la declaración de Koizumi durante una sesión de la Dieta (Parlamento) durante la misma semana de la visita de Wu de seguir con su intención de visitar Yasukuni en el momento apropiado. No obstante lo anterior, Koizumi, quizás para no volver a volver a dañar relaciones sino-japonesas, rindió finalmente sus respetos el 30 de mayo a los soldados muertos durante la SGM, pero esta vez no en el polémico Santuario Yasukuni, sino que en el Cementerio Nacional Chidorigafuchi, donde no se encuentran criminales de guerra.


LA ECONOMÍA


Los analistas creen que Yasukuni sólo representa la punta del Iceberg y que los problemas más profundos son políticos, geográficos y estratégicos. Entre estos se encuentran el tratado se seguridad entre Japón y Estados Unidos que es lo suficientemente amplio como para pensar que Taiwán pueda tener cabida dentro de él y la intención japonesa de revisar el Artículo IX, lo que para algunos chinos se interpreta como el posible resurgimiento de un militarismo japonés. Además, las disputas territoriales por unas pequeñas islas al sur de Japón llamadas en japonés Senkaku y donde se presume la existencia de petróleo.


La paradoja es que en el plano económico, ambos países se necesitan, ya que las inversiones japonesas en china son importantísimas para el desarrollo de este país y, por otra parte, las exportaciones japonesas al continente han entronado a China como el primer socio comercial de Japón, desplazando a los Estados Unidos.


Ambos países se necesitan y, quizás consciente de eso, Koizumi decidió finalmente no asistir a Yasukuni. Sin embargo, la brecha que existe sobre la percepción histórica entre los dos países es insalvable y, por lo tanto, todavía queda mucho camino por recorrer para que chinos y japoneses pueda hablar sobre la SGM, tal como lo harían los europeos.


Smith, Patrick. Japan: A Reinterpretation. Vintage Books, 1999.

http://www.mutantfrog.com/2005/04/10/yasukuni-photographs-and-najing-massacre-explanation